eCommerce

Que es el e-commerce

e-commerce

Seguro que más de una vez se ha cruzado con estas dos palabras, las ha escuchado, las ha leído o ha hecho uso de ellas. Sí, ha leído bien. Ha hecho uso de ellas. Porque el e-commerce o comercio electrónico es una realidad que cada día tiene más peso en la economía de cualquier empresa, pero también en la de cualquier particular.
Ahora bien ¿qué es exactamente el e-commerce? ¿Cómo lo podemos definir? Gestión.org se sumerje de lleno en él para conocerlo mejor.

Dicho de forma sencilla, se trata de vender y comprar por la red. Dicho de otra forma, consiste en la distribución, venta, compra, marketing y suministro de información de bienes o servicios a través de Internet, usando como forma de pago medios electrónicos como las tarjetas de crédito.

Y es que todo parece tener cabida en el gran mercado de Internet, también comprar artículos virtuales como software o derivados.

Lo mejor es que es un mercado abierto las 24 horas del día.

Un poco de historia

El comercio electrónico la tiene y mucho le debe a la venta por catálogo en EE.UU, llevada a cabo en los últimas décadas del siglo XIX por empresas como Sears.

Este sistema de venta se apoyaba en fotos de los productos para poder no sólo vender, sino también llegar a un público al que no se le prestaba atención por quedar lejos de las superficies comerciales.

Con el catálogo lo que se conseguía es que los potenciales compradores pudieran escoger los productos tranquilamente desde casa.

Un impulso importante llegó en 1970, cuando aparecieron las primeras relaciones comerciales basadas en el ordenador, que permitieron transmitir datos como órdenes de compra y facturas.

Diez años más tarde, con la aparición de las tarjetas de crédito ya podemos hablar del comercio electrónico propiamente dicho. Estamos en los 80 y, con la ayuda de la televisión, la venta por catálogo sufre otra transformación que permite la venta directa mediante un teléfono y el pago con dicha tarjeta de crédito.

No obstante, la verdadera revolución llega en los 90 con el desarrollo de Internet, una revolución que no ha hecho más que crecer hasta llegar a las cifras que se manejan actualmente.

Un simple dato. Si tecleamos e-commerce en cualquier buscador el número de resultados es abrumador. 500.000.000. En ellos, podemos encontrar información, ofertas, demandas, empresas, particulares, bienes, servicios, aplicaciones… La lista da para mucho.

Usos más frecuentes

Los tiene todos. Porque el e-commerce puede utilizarse en cualquier entorno en el que se intercambie algo.

Se ha convertido en un canal de venta directa e indirecta de productos, apoyándose en un soporte técnico ininterrumpido, que permite que los propios clientes encuentren por sí mismos lo que necesiten.

De hecho, el comercio electrónico ha hecho posible la creación nuevos canales de marketing y ventas, así como un acceso interactivo a un amplio catálogo de productos, con sus precios y publicidad correspondientes.

Por lo que respecta a las empresas, les ha ayudado a compartir sus bases de datos para acordar transacciones, para elaborar pedidos, para contratar proveedores…

Pero detengámonos por un momento en estas ventajas.

Ventajas

Para cualquier negocio ha supuesto poder expandir su base de clientes al poder abarcar un mercado mucho más amplio o crear mercados o segmentos nuevos, sobre todo aquellos que quedan geográficamente lejos.

No sólo eso. Ya no se necesita prestar atención al horario de cierre. Se puede vender las 24 horas del día, los siete días de la semana, 365 días al año.

Con una buena estrategia y uso de las nuevas tecnologías, la ventaja sobre la competencia puede ser importante.

Con respecto a los costos, lo mejor es que se reducen los costos de producción, capital o administración, entre otros. Se mejora también la distribución, con costes muy bajos o coste cero, en el caso de la industria del software,en la que los productos pueden entregarse inmediatamente, sin necesidad de intermediarios.

Pero, sin duda, una de las claves de su éxito es que la comunicación con los clientes mejora y mucho, así como la efectividad de las campañas publicitarias y la fidelización, ya que permite que exista un feedback, un diálogo, entre ambas partes, se encuentren donde se encuentren.

Tipos de e-commerce

Se los conoce por sus siglas y de ellos iremos hablando en este sección de gestion.Org. Veamos cuáles son los principales.

-B2C (Business to Consumer): Se trata de empresas que venden al público en general.

-B2B (Business to Business): En este caso, hablamos de empresas que hacen negocio entre ellas.

-B2G (Business to Government): Empresas que venden a instituciones gubernamentales.

-C2C (Consumer to Consumer): Son plataformas en las que los propios consumidores compran y venden entre ellos.

El supercomprador

Y ya que hablamos de compradores, pilar fundamental del e-commerce… Según un estudio, “La Oportunidad Omnicanal”, elaborado por Deloitte para eBay, ha nacido una nueva clase de comprador: el supercomprador.

Nacido de los nuevos estilos de vida y hábitos de consumo que facilitan los dispositivos con conexión a Internet.

Al parecer, este consumidor utiliza una variedad de canales para informarse sobre productos o realizar sus compras.

En Reino Unido, suponen el 18% de los consumidores y contabilizan el 70% de las ventas totales del comercio minorista. ¿Su perfil? Es un comprador o compradora de entre 25 y 44 años, de clase medio-alta.

En España, también existe esta figura y el principal reto al que se enfrentan los minoristas españoles tiene que ver con desarrollar y lanzar nuevos servicios onmicanal.

Sea como sea, el supercomprador se puede definir alguien ocupado, altamente informado, móvil y sin limitaciones geográficas u horarias.

El hecho de que esté ocupado propicia que habitualmente inicie el proceso de compra, lo pare y lo reanude en distintos canales, pues la falta de tiempo complica el acto de mismo de compra. La comparación es para él o ella muy importante.

Lo que nos lleva a que esté acostumbrado a manejar una gran cantidad de información. El 30% de estos supercompradores llevan a cabo investigaciones online antes de ir a visitar una tienda.

Aunque no siempre visitan físicamente un establecimiento, ya que sus smartphone o tabletas les permiten comparar precios o consultar los productos disponibles.

Esto lleva aparejado que el supercomprador no se vea limitado por barreras geográficas u horarios comerciales. Vamos, que si no encuentra algo en su país o región de origen no tiene problema en buscarlo fuera, sea a la hora que sea.

Un dato curioso es que los consumidores que actúan como un supercomprador suelen adquirir productos caros, aunque para comprar superiores a 120 euros, el 63% de ellos utiliza múltiples canales para informarse antes de tomar la decisión de comprar. El 74% de ellos también visita sitios que ofrecen comparativas de precios.

La presencia de una tienda en las redes sociales también les ayuda a la hora de decidirse a comprar. Un 29% sigue las marcas en las redes y un 22% afirma que le influye dicha presencia.

Por tanto, una amplia presencia en múltiples canales puede permitir a un minorista el acceso a este valioso grupo de consumidores.

Se entiende entonces por qué es tan importante para las empresas apostar por una buena estrategia en e-commerce. Una forma de comprar y vender que no parece tener fin a la hora de ofrecer productos y servicios y de reinventarse.

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