Economía y Empresa

Bitcoin: ¿La moneda universal y antisistema?

bitcoin foto

En 2009 un estudiante noruego, Kristoffer Koch, invirtió 20 euros en comprar 5.000 bitcoins como parte del trabajo de su tesis sobre criptología, se olvidó del asunto, de hecho hasta olvidó la contraseña de su monedero electrónico y 4 años más tarde descubrió que su inversión rozaban casi el millón. Es sólo un ejemplo del potencial de una moneda digital que amenaza con convertirse en toda una alternativa económica.

Apareció en 2009 de la mano de un matemático japones y dicen que va a cambiar el mundo. Al menos, su valor no ha dejado de crecer en estos últimos años. Un par de datos. Empezó 2013 con un precio de 13,55 dólares y lo acabó superando los 700 dólares, con picos en noviembre que llegaron a los 1.220 dólares cuando Ben Bernake, jefe de la Reserva Federal de Estados Unidos la considero una promesa de futuro.

¿De qué estamos hablando? De Bitcoin, la moneda digital que aspira a convertirse en la moneda universal de un modo revolucionario. No hay bancos que la respalden, no hay autoridades que la supervisen, se basa en la confianza de los usuarios… Resumiendo es una moneda antisistema a la que el propio sistema no ha dado la espalda, justo todo lo contrario.

Ante todo seguridad.

La clave para garantizar dicha seguridad está en la criptografía, que permite también que se mantenga el anonimato del usuario. Sin embargo, todas las transacciones quedan registradas en una especie de libro de contabilidad global para evitar que se utilicen las mismas bitcoins para realizar diversos pagos.

Lo mejor es que de vigilar el funcionamiento del sistema se encargan los propios usuarios, los que deseen convertirse en “mineros”. Así son conocidos estos contables que se las tienen que ver y desear a la hora de resolver problemas matemáticos complejos que ayudan a mover la moneda digital al tiempo que se garantiza la seguridad y la confianza en las transacciones. Eso sí, reciben un salario acorde con su trabajo.

Cobran en bitcoins por cada bloque de contabilidad verificado de las transacciones que se realicen. Por decirlo de un modo sencillo, Bitcoin es a la vez o todo en una, una moneda digital, un protocolo y un software de código abierto.

Cómo funciona

Pese a tanta fórmula matemática, su funcionamiento es más sencillo de lo que parece a simple vista. Porque además de “minar”, usar el ordenador para encontrar bitcoins, la otra opción para poder tener bitcoins es comprarlas. ¿Cómo? Con dinero convencional y teniendo en cuenta el valor de cotización de la moneda local en ese momento.

Se requiere crear una especie de cuenta de usuario, lo que se conoce como un monedero, que quedará instalado en el ordenador o en el móvil y que generará una primera dirección Bitcoin, se pueden crear más, de forma gratuita, y para garantizar la seguridad están las denominadas llaves privadas, lo que sería la firma.

A través de estas direcciones se realizan las diferentes transacciones que quedan registrados en la cadena de bloques (blockchain) para que sean verificadas. El proceso apenas dura unos minutos y funciona como una mezcla de correo electrónico y cuenta corriente tradicional. Una vez compradas las bitcoin, se reciben de forma virtual, quedando convertidas en un código alfanumérico de 33 dígitos que se genera automáticamente.

Actualmente, muchos negocios por Internet la están adoptando para pagar por sus productos o servicios, incluso hay aplicaciones móviles en las que se puede enviar dinero a cualquier parte del mundo sin pagar comisiones a intermediarios. Sencillamente, el dinero se envía a la persona que quieres por Internet.

Ésa es una de sus principales ventajas, pero hay más.

Ventajas e inconvenientes

No está controlada por ningún estado, banco u otro tipo de organismo. No hay intermediarios ni costes demasiado elevados. Es imposible de falsificar o de duplicar gracias a su sistema criptográfico. Mantiene la privacidad, pero a su vez garantiza la transparencia en las operaciones. Todas las monedas se pueden cambiar por bitcoins y viceversa. Es inmediato y puede enviarse a cualquier lugar del mundo.

Pero lo que más gusta a los usuarios, una de las principales claves de su éxito es que el dinero no puede ser intervenido, ni las cuentas congeladas o cerradas. Sólo el usuario tiene acceso a él, las 24 horas del día, los 365 días del año. Hay además un aspecto curioso con esto de las bitcoins, son finitas.

Hoy en día, hay 12 millones de bitcoins en circulación, cuyo valor representa el PIB de Nicaragua y de otros 60 países, pero la idea es reducir la creación de esta moneda un 50% cada 4 años, de forma que sólo se alcancen 21 millones de bitcoins. Lo que se pretende con esto es proteger su valor de gobiernos y de bancos centrales.

Pese a todo lo dicho, a la bitcoins les queda bastante camino por recorrer. Hay que tener en cuenta que no es una moneda de curso legal. Además, nadie está en la obligación de aceptarlas como método de pago. Por no hablar de su alta volatilidad que las perjudica como medio de cambio. Muchos las consideran un activo de alto riesgo. Al no depender de mercados tradicionales, el precio de las bitcoin cambia a la velocidad de la luz y en un solo año se ha multiplicado por 100.

También su seguridad ha sido puesta en entredicho tras algunos intercambios de bitcoins que han sido hackeados. A lo que sumar que los supuestos reguladores pueden imponer controles que elevarían los costes de cada transacción. Los bancos chinos tienen prohibido las operaciones con bitcoins.

Futuro

Pero pese a todo algo tiene esta moneda digital para que otros tantos la consideran la mayor oportunidad para la innovación mundial desde la revolución industrial. En Silicon Valley ha hecho furor e inversores que antes apostaron por Spoty, Twitter, Tumblr o Skype han hecho lo propio con las bitcoins. Y el mismísimo Senado de los EE.UU. ha debatido su regulación. Alemania también anda preocupada por el hecho de que las cuentas en bitcoins paguen impuestos.

El problema es que la propia razón de ser de la moneda la hace escurridiza a eso de las leyes. Y hay más, ya se pueden encontrar y comprar máquinas para fabricar bitcoins, su precio está alrededor de los 6.000 euros.

El futuro está ahí.

 

De Internet a la calle

Hay quien cree que las bitcoin serán dinero de verdad cuando se puede realizar con ellas algo tan habitual como comprar comida. De momento, sirva como ejemplo el caso del bar Room 77 en Berlín. El primer establecimiento convencional que aceptó el pago con Bitcoin y que ha conseguido que el barrio de Kreuzberg siga sus pasos. “Vires in numeris” o, lo que es lo mismo, la fuerza está en los números, es el lema en latín que algunos usuarios le pusieron a la moneda.

El tiempo dirá si estamos frente a una nueva burbuja, una moda, o si realmente las bitcoins suponen esa alternativa al sistema monetario tradicional, una alternativa universal y global.

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