Economía y Empresa

Economía A versus economía B

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Hasta un millón de empleos esconde la economía sumergida. La crisis es la gran culpable, pero también el hecho de que en España se haga la vista gorda. Las pymes y los autónomos son quienes más sufren la economía en B. La otra cara de la moneda es la apuesta de la Unión Europea por mejorar las condiciones de los autónomos. ¿Quién ganará la partida económica, la economía en B o en A?

Pese a que las cifras parecen algo alentadoras, 2013 se cerró con 69.100 parados menos con respecto a 2012, lo cierto es que el desempleo preocupa a los españoles. No es para menos, con una tasa de paro del 26,03% , con una imparable destrucción de empleos, unos 198.900, y la precarización laboral ganando protagonismo.

Se hace lo que se puede y cuando se puede, es lo que más se escucha en el calle, y eso incluye trabajar en B.

Hablamos de economía sumergida, porque según el estudio Tax Gap supone el 28,7% del PIB español. Traducido en pérdidas fiscales, unos 80.000 euros al año, el 8% del mismo PIB.

Siguiendo otro estudio, este de La Caixa y realizado por el prestigioso economista Friedrich Schneider, la economía negra supondría algo menos, el 18,6% del PIB. En empleos, un millón de trabajos. En euros, unos 200.000 millones.

Como se ve, con esto de la economía sumergida es complicado ponerse de acuerdo o encontrar las cifras exactas.

En cualquier caso, existe una relación directa entre la crisis y ella, y afecta en mayor medida a autónomos y a pequeñas empresas.

Aunque tampoco nuestros vecinos europeos escapan de ella. Por ejemplo, en Alemania es del 13% y en Reino Unido del 10%.

Sea como sea, si la situación se regularizase en nuestro país podrían recaudarse unos 60.000 millones de euros que no vendrían nada mal a nuestra maltrecha economía.

Sin contrato, sin factura…

Por qué pasa lo que pasa está relacionado principalmente con la complejidad de las normas en materia laboral y la burocracia. Sin embargo, también influye el hecho de que solemos hacer la vista gorda ante esta clase de fraude. En España, no está tan mal visto como en otros países.

Todos conocemos a alguien que busca trabajo, puede ser un amigo, el amigo de un amigo, un familiar, un conocido…. Y de profesiones tienes para todos los gustos.”

Comenta una empresaria a Gestión.Org.

La difícil coyuntura económica hace que sea toda una realidad esa frase que dice que se da una patada en el suelo y salen cincuenta mil posibles trabajadores o candidatos en cualquier sector.

El problema es que en muchos casos lo que se ofrece es trabajar en B para poder ahorrarse los consabidos impuestos y trámites, y el candidato elegido poco o nada puede elegir porque lo que se quiere es trabajar sea como sea.

A mí me da igual que me paguen en negro, el caso es que me paguen”.

Nos dice un electricista que lleva dos años en paro, pero que en ese tiempo no ha dejado de realizar trabajos en B.

¿Soluciones?

La pregunta del millón es: ¿qué se puede hacer para recuperar ese dinero invisible para las cuentas del Estado?

El estudio Tax Gap habla de apostar por regular los medios de pago, por fomentar las transacciones electrónicas, ya que la mayor parte de la economía sumergida tiene su base en el movimiento de dinero en efectivo. Para ello se aconseja no encarecer dichas transacciones, pero también se recomienda mayores incentivos fiscales.

Con ello, además de reducir la economía sumergida, se elevaría el PIB y el empleo, al tiempo que se modernizaría la propia economía.

Otra de las medidas que apunta este estudio es la eliminación en toda la zona euro de los billetes de 200 y 500 euros, que representaban al comenzar la crisis más del 70% del total circulado, más del doble de la media europea.

Se pretende seguir el modelo norteamericano, en el que los billetes superiores a 100 dólares apenas tienen circulación.

Atreverse a dar el paso, convertirse en autónomo

Una alternativa a la hora de poder trabajar y hacerlo legalmente es convertirse en autónomo. Cada vez es más frecuente encontrar ofertas de trabajo que buscan este tipo de perfil.

En España, los autónomos han crecido a un ritmo seis veces superior a la media europea, somos el quinto país en número de autónomos sólo por detrás de Italia, Alemania, Polonia y Reino Unido.

No obstante, no es oro todo lo que reluce. Los autónomos, sobre unos tres millones, también sufren los rigores del desempleo. En 2013, 51.600 pasaron a engrosar las listas del paro.

La buena noticia es que Europa parece que ha sido consciente de la importancia del autoempleo como motor económico y ha puesto en marcha una resolución que busca regularizar las condiciones de un colectivo que a escala europea concentra 20 millones de profesionales.

Las consiguientes disposiciones se centran en el acercamiento de los derechos sociales de los autónomos a las de los trabajadores convencionales o asalariados, así como que se profundice en la identificación de los falsos autónomos. Para ello, se solicita a la Comisión Europea y a los países miembros a que desarrollen las normativas correspondientes.

Las dos caras de una misma moneda.

Pero frente a la dificultad optimismo. Eso se han dicho las pymes y los propios autónomos con respecto a la mejora de la economía en 2014, según una encuenta de Ipsos para AXA.

El 59% pronostica una mejora de los ingresos o, en su defecto, que se mantengan como en el año pasado.

Lo mejor es que el optimismo continúa por lo que al empleo se refiere. Sólo el 15% reducirá las plantillas, el 78% las mantendrá y un 7% las aumentará. Aunque el 90% de pymes y autónomos españoles reconoce que no ha vendido en el extranjero ni espera hacerlo a corto plazo. Los datos tampoco acompañan a la I+D, ya que el porcentaje de recortes en pymes y autónomos alcanzará el 70%.

Lo curioso es que el 74% no solicitó ningún tipo de financiación a los bancos en 2013, pero este año el 80% sí tiene pensado hacerlo.

Quién sabe, igual la economía en A consigue ganarle la partida a la economía en B, aunque sea pidiendo un préstamo primero.

Seguiremos informando.

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