Economía y Empresa

Grandes retos: ¿Habemus pymes?

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Falta de financiación o crédito, complejos trámites, burocracia, poca internalización… Son sólo algunos de los retos a los que se enfrentan las pequeñas y medianas empresas. Sin embargo, con ayuda de las nuevas tecnologías muchas siguen plantando cara a la crisis. El objetivo: crecer, desarrollarse e innovar pese a los peros.

Hasta 11.529 millones de euros. Esa es la cantidad de crédito que en 2013 no llegó a las pequeñas y medianas empresas españolas, poniendo de manifiesto que la recuperación en este sector empresarial sigue siendo una de las asignaturas pendientes del propio sistema financiero, a pesar de los datos que manejaban las patronales y el Gobierno, un crédito estimado en 10.000 millones de euros.

En cualquier caso, las líneas de financiación ICO siguen siendo las que sostienen la financiación de las pymes. En 2013, la entidad concedió préstamos por valor de unos 3.885 millones de euros, lo que supuso un incremento del 21% con respecto al año anterior. Y para este año se espera elevar los créditos hasta los 16.000 millones de euros, un 15% más.

También el Banco de España se ha puesto manos a la obra y ha anunciado que prepara una nueva estadística sobre este tipo de operaciones que espera que sea más ajustada y detallada.

Pero el reto de las pymes no trata sólo de la financiación. Vayamos por partes.

¿De qué hablamos cuando hablamos de pymes?

Pues hablamos de una parte fundamental del tejido empresarial español. Aunque si nos quedamos con su definición técnica, para ser considerada como pyme una empresa debe contar con menos de 250 trabajadores y tener un balance general que sea inferior a los 50 millones de euros.

No sólo eso, las pymes se dividen en: microempresas, de hasta 10 trabajadores, pequeñas empresas, entre 11 y 50 trabajadores, y medianas empresas, hasta 250 empleados.

En el caso español, y según un informe del Círculo de Empresarios, el tejido empresarial español está constituido sobre todo por microempresas y pequeñas empresas. Algo que nos diferencia de otros países en los que empresas medianas tienen un importante peso en la economía.

Las pymes españolas también se caracterizan por estar especializadas en la producción de baja tecnología y en servicios que no requieren de un elevado nivel de conocimientos o formación. Por sectores, se reparten entre el textil, la restauración, el comercio o la alimentación.

Importante motor, importante desgaste

La Comisión Europea lo sabe. Es consciente de la importancia de las pymes y del fuerte desgaste que están sufriendo a consecuencia de la crisis económica.

En el caso de España, generan un 64,8% del valor añadido y emplean al 74,9% de los trabajadores, unos 8,1 millones.

Los problemas no sólo tienen que ver con la financiación con la arrancamos este artículo. Está la contratación pública, la baja productividad y la escasez de ayudas estatales, que no dan síntomas de mejora. Por no hablar del retraso en las facturas con una media de 80 días a la hora de pagar, que nos coloca por encima de la media europea, 29 días y que está íntimamente relacionada con los problemas de liquidez a los que tienen que hacer frente muchas pymes.

Pero, sin lugar a dudas, uno de los principales caballos de batalla de muchas empresas es la restricción del crédito bancario.

Un análisis impulsado por Bruselas ha puesto de manifiesto que las condiciones se han endurecido en los últimos años. Los NO a la hora de conceder un préstamo han subido del 16% al 21%. El mismo informe también alerta de que el acceso a las ayudas públicas con garantías incluidas ha bajado.

Por si faltaba poco, la transición hacia actividades con mayor valor añadido, conocimientos y tecnología, se está viendo perjudicada por la falta de una mayor liberalización de los servicios profesionales.

Y es que las cifras que maneja la Comisión ponen sobre la mesa el hecho de que se produzcan tres veces más casos de empresas en quiebra que antes de la crisis.

Por eso, a instancias de Bruselas, el Gobierno ha puesto en marcha iniciativas como del Plan de Pago a Proveedores, con una asignación de 27.000 millones, también ha ayudado a unas 30.000 empresas proveedoras de gobiernos regionales y unas 115.000 proveedoras de administraciones locales.

No obstante, los problemas se amontonan y han provocado que haya una desaceleración si comparamos la situación de las pymes con la de las grande empresas.

¿Soluciones?

Exportaciones y tecnología.

Vender fuera: una necesidad

Europa lo tiene claro. Es imprescindible para que España crezca y para contrarrestar un contexto de demanda interna insuficiente y en bajada.

Pero de nuevo las pymes no lo tienen nada fácil, sólo un 5% logra exportar. Lo que no quiere decir que no haya potencial.

¿Qué juega en contra de la internalización?

La burocracia y los costes comerciales. Se necesitarían ayudas económicas, simplificar los procedimientos administrativos y mejorar las infraestructuras.

La Comisión Europea tampoco se olvida de destacar un problema que tiene que ver con la cultura y el desconocimiento de los terceros mercados.

Sin embargo, no todo es malo. El informe de Bruselas también recoge las iniciativas del Gobierno para impulsar las exportaciones de las pymes españolas, destacando la nueva Ley de apoyo a los emprendedores. Lo que puede suponer una ayuda a la internalización y a la posibilidad de atraer talento y capital de inversión a España.

La tecnología: una gran aliada

Mensajes instantáneos, e-mail, videoconferencia… Todos nos hemos beneficiado de las nuevas tecnologías y las pymes no han sido ajenas a los cambios que han traído consigo y que, como no podía ser de otra forma, han cambiado los lugares de trabajo y la forma en la que se trabaja. Resumiendo, le han dado una vuelta al mundo de los negocios.

Dichas tecnologías estaban antes destinadas a las grandes empresas, pero ahora son asequibles para las pymes y eso incluye las empresas muy pequeñas. Son imprescindibles para crecer, desarrollarse y obtener una ventaja competitiva.

Un estudio reciente realizado por Boston Consulting Group ha puesto de manifiesto la relación existente entre la adopción de nuevas tecnologías con el rendimiento de las empresas. Las pymes que las utilizaban aumentaron sus ingresos un 15% más rápido que las empresas que no, es más, llegaron a crear empleo en estos tres últimos años.

El estudio también señala que el uso del teléfono móvil a la hora de hacer negocios ha ido aumentando. En 2010, sólo un 20% de las pymes usaban smartphones en el trabajo. Cuatro años después, el número llega al 45%. Por lo que respecta a las tabletas se ha pasado del 8% al 34%. También se apoyan en Skype a la hora de tratar con clientes de otros lugares, reunirse o realizar visitas virtuales.

Sea como sea, el 88% de las pymes creen que el uso de dichas tecnologías les ayuda a estar operativas, a poder responder mejor a sus clientes, a favorecer la comunicación entre los empleados. A lo que sumar que la flexibilidad móvil lleva aparejado el hecho de poder innovar de una forma más fácil y ágil, lo que puede ayudar a superar a la competencia. La expansión en nuevos mercados se hace mucho más sencilla y permite que los trabajadores tengan la capacidad de realizar su trabajo en cualquier momento o lugar.

Como vemos, las pymes se enfrentan a grandes retos, pero también cuentan con poderosas herramientas para poder superar los obstáculos, desarrollarse y encontrar su lugar en un mercado cada vez más competitivo.

¿Habemus pymes?

Todo parece indicar que sí, que lo que no te mata te hace más fuerte. Seguiremos informando.

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