Fiscalidad

Cómo y por qué solicitar el aplazamiento del pago de los impuestos

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Determinados impuestos pueden ser aplazados en su pago. Es una opción real tanto para las empresas como para las personas, pero hay que hacerlo bien.

Una de las opciones que puede tener la empresa para ganar en liquidez o para mantener su supervivencia económica es aplazar el pago de los impuestos. En tiempos de crisis que hay y ante falta de pago de algunos clientes e incluso morosidad, el pago de impuestos puede ser una opción real para sanear la tesorería de las empresas.

De hecho, en los últimos años muchas empresas han tendido a esta opción, incrementándose su porcentaje de forma importante no sólo en empresas sino también en particulares.

El aplazamiento de impuestos puede ser pedido por cualquier persona, física o jurídica, cumpliendo los requisitos regulados como la documentación, supuestos y procedimientos que se deben seguir.

Lo importante es que se debe solicitar en el período voluntario de liquidación del impuesto, ya que este impuesto debe seguir en vigor. La solicitud se realizará al cumplimentar el modelo de autoliquidación. La mayoría de estas solicitudes son aceptadas.

También se pedir cuando ya se ha generado la deuda, en el período ejecutivo acompañado del modelo de autoliquidación, pero hay que pagar un recargo por ello, que actualmente tiene un mínimo del 5%.

Para poder pedir el aplazamiento de los impuestos, se debe acreditar solvencia (capacidad para generar los recursos necesarios para saldar la deuda), demostrar un problema de tesorería puntual (ya que se deben conocer las causas de esta petición y en un caso normal no se suele realizar), indicar cómo se va a pagar la deuda y estar al corriente de las obligaciones tributarias (esto es clave). Y además, se debe elegir el tipo de aplazamiento entre parcial, total, puro y fraccionado, hacerlo por el canal adecuado y pedir un aval o garantía en caso de una cantidad de 18000 euros. Todos los aplazamientos se deben hacer, preferentemente, antes de que venza el plazo.

Por supuesto, lo deseable es poder pagar los impuestos a tiempo y sin recargos, pero esto no es siempre posible, y tampoco es siempre conveniente aunque se cuente con el dinero en el momento. Por ello, hay que estudiar la situación económica de la empresa y mirar si compensa aplazar el pago de los impuestos o no, a veces es mejor que prescindir de ciertas cosas o acudir a algún préstamo u otras cosas.

Hay que tener cuenta además que se puede aplazar el pago del impuesto de la renta sobre las personas físicas, el pago del iva y el impuesto de sociedades. Pero con cuidado, buscando la forma real de hacer pago en el momento indicado, ya que de lo contrario los recargos pueden ser mucho mayores e incluso se puede proceder a embargo.

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