Fiscalidad

La polémica en forma de fiscalidad

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Nueve sabios o expertos y de su mano, o de sus cabezas, unas 444 páginas. Es el resultado de la propuesta para la reforma fiscal encargada por el Ejecutivo el pasado mes julio. De ella se ha hablado y mucho, sobre todo de la idea base de recortar por un lado para subir por otros. En gestión.Org analizamos si realmente merece la polémica que ha desatado estas últimas semanas.

El presidente de dicha Comisión de Expertos, Manuel Lagares, afirmó que de llevarse a cabo estaríamos frente a un sistema fiscal más progresivo. Ahora bien, a la pregunta de si los contribuyentes pagarían más o menos que ahora, la respuesta no estuvo tan clara.

Pero empecemos por el principio. El Gobierno encargó el informe con el objetivo de encontrar medidas para reducir el déficit público y al mismo tiempo evitar una caída de ingresos por rebajas en los impuestos. El propio Comité de Expertos manifestó su intención de que la recaudación se mantuviera en el 37% del PIB.

Sea como sea, el Ejecutivo está empeñado en bajar los impuestos y según afirma quiere hacerlo en las rentas menos elevadas. Problema, que reduciendo las rentas o las cotizaciones se tendría que aumentar el IVA para compensar, por poner un solo ejemplo. En otras palabras, el consumo volvería a verse afectado porque se gravaría sobre él.

Pero veamos los puntos más importantes del informe.

IRPF

El tipo mínimo actual es del 24,75%, con la reforma bajaría hasta el 19% o 20%. Hay que señalar que ahora mismo más de 19 millones de contribuyentes declaran el IRPF. Para ayudarlos, los expertos también han propuesto simplificar o reducir los tramos, de los siete actuales a cuatro, amén de una rebaja que busca devolver a los ciudadanos unos 9.000 millones de euros mediante deducciones. Según el informe, la medida debería entrar en vigor a partir del año que viene y haría que los trabajadores que ganen menos de 12.000 euros anuales, unos seis millones de personas, estuvieran exentas de pagar el impuesto.

Impuesto de sociedades

Actualmente, el tipo nominal general es del 30%, pero todo el mundo sabe que gracias al complicado sistema de deducciones en España, lo que se paga realmente oscila entre el 10% y el 12%. Con la supuesta reforma, los impuestos que pagan las grandes empresas se simplificarían, se acabarían con las deducciones y el tipo nominal del 30% se bajaría en dos fases. Para las grandes empresas se haría en dos años, el 25% el primero y el 20% el segundo. Mientras que para las Pymes también se haría en dos años, pero sería del 20% el primer año y el 15% el segundo año.

Vivienda

Antes de presentar el informe se supo que el Gobierno rechazó alguna de las medidas que afectaban a la vivienda, como la de introducir en el IRPF un presunto rendimiento de las viviendas habituales, actualmente esto sucede con el valor catastral o escritura de las segundas viviendas y ronda un 1,1%. En cualquier caso, el informe presentado pretende eliminar las ayudas ya concedidas de forma progresiva y según las rentas, lo que afectaría a cinco millones de contribuyentes. Una medida que viene a sumarse a la emprendida en 2013.

IVA

Los grupos de IVA reducido, que todavía los hay, sobre el 10%, pasarían al general, el 21% salvo el caso de turismo y vivienda.Eso sí, para no pegarle un buen porrazo a la débil recuperación económica, el incremento sería a medio plazo. De este modo, también se compensaría una reducción de las cuotas de la Seguridad Social. Ahora bien, el informe valora aumentar todavía más el IVA general, hasta llegar al 23%.

Indemnizaciones por despido

El informe no se olvida de las indemnizaciones por despido de trabajadores indefinidos, sean improcedentes o no. Lo que se pretende es que también tributen en el IRPF, ya que se conciben como pérdidas que ya se supone definidas sean las circunstancias económicas que sean las que pase la empresa. Vamos, que se preven cuando se firma un contrato de trabajo indefinido. Con esta medida lo que se busca es acabar con los litigios en esta materia laboral, que sólo llegarían a juicio en el caso de que fueran por despidos injustificados.

Cotizaciones

Pues, según los expertos para el empresario deben de ser menos, tienen que pagar menos y esa pérdida de ingresos ya se compensará con un aumento de impuestos especiales y, claro está, del IVA.

Impuesto de patrimonio y otros

Directamente, fuera para fomentar el ahorro. Los expertos añaden que el Gobierno no debería permitir que fuese un impuesto propio por las Comunidades Autónomas. También desaparecería el impuesto sobre transmisiones patrimoniales, como el que supone vender un coche o una casa de segunda mano, ya que para eso está el nuevo IBI y el IVA. Por lo que se refiere al impuesto sobre sucesiones y donaciones sería mínimo, entre el 4% y el 10%, eso sí, en función del grado de parentesco.

Copago

Esta medida seguro que la entiende todo el mundo. Se pretende dar más poder a las Comunidades Autónomas para que establezcan copagos en servicios públicos.

Ahorro

Hay que incentivar el ahorro como sea y para ello el informe apuesta por equiparar la fiscalidad de las cuentas de ahorro a largo plazo con los fondos de pensiones.

Tabaco, alcohol, gasolina, energía…

La propuesta es subirlo todo y si hace falta crear un impuesto para el caso del vino. Básicamente, para equipararnos con nuestros vecinos europeos. Además de ello, parece ser que nuestros sabios han llegado a la conclusión de que hay que suprimir el impuesto sobre el Valor de la Producción de la Energía Eléctrica, que según ellos es meramente recaudatorio y sustituirlo por otro impuesto sobre la Electricidad.

Principales críticas

Lo cierto es que la propuesta que hemos resumido no ha sido del agrado de muchos, ni siquiera de algunos de los miembros del Gobierno.

Son muchas las voces críticas contra el informe, ya que se considera que traería una de las reformas más regresivas de la democracia. De hecho, el ejemplo más claro está en el caso del IVA, ya que en alimentos podría suponer una subida del 10% al 21%.

Otra de las críticas viene porque las estimaciones hablan de macroeconomía, pero no hay una estimación en euros en ninguna de las propuestas y hay que tener en cuenta que hablamos de 444 páginas.

Al bajar los impuestos también se teme una subida de la inflación como sucedió en 1997. Hay expertos que señalan que en ese momento estuvo el origen de la burbuja inmobiliaria y de la pérdida de competitividad. De ahí que tampoco vean bien estas bajadas en el momento actual, con un PIB estancado, deflación en los salarios y en la mayor parte de bienes de la cesta de la compra. Por no hablar de una deuda externa del 170% del PIB y de una deuda pública del 100%. Eso sin contar con que todavía falta por sanear el sistema bancario, entre lo mucho que nos queda para salir del hoyo de la crisis.

Desde Europa nos lo vienen diciendo muy claro. Nada de desgravaciones en el IRPF y ni en el impuesto de sociedades, ya que son un lujo que España no se puede permitir. Por no hablar de que benefician principalmente a las rentas altas y a las grandes empresas.

Y expuesto todo esto, la pregunta es: entonces ¿para qué ha servido el informe? Según Montoro, y su optimismo, para sentar unas bases sólidas que afectarán a todas las administraciones públicas, aunque eso sí se ha curado muy mucho de decir cuánto ha costado en euros esas 444 páginas.

Ya veremos en qué quedan más allá de la polémica y de las numerosas reacciones que han suscitado.

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