El análisis económico de una empresa es el estudio de la capacidad que tiene para generar beneficios o pérdidas. Por lo tanto, antes de empezar, hay que entender bien de que se compone una cuenta de resultados. Esta, parte de unas ventas netas a las que va deduciendo gastos de la empresa y obteniendo saldos parciales hasta llegar a un resultado después de impuestos. Mientras que el balance da una foto del patrimonio en un momento determinado, esta cuenta indica lo obtenido en un periodo determinado de tiempo. La estructura de una cuenta de pérdidas y ganancias es la siguiente:
+ Ventas netas: las que provienen de la actividad analizada y sin IVA.
- gastos variables: los que varían en proporción a las ventas
= Margen bruto
- Costes fijos: aquellos que no varían en proporción a las ventas
= Beneficio antes de impuestos e intereses (BAIT
+/- ingresos financieros/ intereses
+/ – resultados atípicos
= Beneficio antes de impuestos (BAT)
- Impuesto de sociedades
= Beneficio después de impuestos (BPT)
Pues bien, una vez entendido de qué consta la cuenta de resultados, el primer paso de un análisis económico consistirá en separar-la por centros de beneficio. Imaginemos una empresa en que se producen varios tipos de bienes. Para analizar cómo se generan ganancias, lo que se debe hacer es separar las ventas de cada uno de ellos. Restando los gastos variables asociados a cada fuente de ingresos se obtendrá el resultado de explotación por producto. Después, se analizaran los costes fijos para ver si existe algún criterio que permita repartirlos entre las distintas fuentes de ingresos. Los que se pueden repartir se conocen como los costes fijos imputables. Deduciéndoles del resultado de explotación se obtendría el margen de contribución por producto. Los que no se pueden repartir son los costes fijos comunes y se deducirán de la suma de los márgenes de contribución para obtener el BAIT agregado de todas las líneas de producción. Esta separación en márgenes de contribución nos permite ver como contribuye cada producto a generar beneficio para la empresa. Para obtener una mejor visualización puede resultar interesante realizar análisis verticales y horizontales. Un análisis vertical consistirá en calcular el porcentaje que supone cada partida sobre el total de ventas, mientras que el horizontal consiste en calcular el porcentaje respecto el total de la partida.
Lo segundo que será interesante estudiar será el rendimiento del activo (ROA “return on assets”). Este es un ratio que se calcula sumando el BAIT y los resultados atípicos y dividiéndolo por el activo total neto (total activo – amortizaciones). Se multiplicará por cien para así obtenerlo en %. Si el resultado de este es mayor que el tipo medio que la empresa paga por el exigible, querrá decir que se obtiene un rendimiento por el activo mayor que lo que se paga por la financiación externa. También nos puede interesar calcular el ROA funcional. Este se calcularía sin sumar los atípicos y deduciendo del activo total neto aquellos activos que no estén directamente ligados con la actividad de explotación de la empresa. Este ROA funcional se puede dividir de forma que se calcularía como el margen de explotación (BAIT/ ventas netas) multiplicado por la rotación del activo (ventas netas/ activo total neto sin extra funcionales). Esto permite ver que parte se explica por cada uno de estos dos componentes.
Otro ratio interesante de ver, es el rendimiento de los capitales propios (ROE “return on equity”). Este se calcula dividiendo el BAT o el BPT (antes o después de impuestos) entre los fondos propios y multiplicándolo por 100. Esto nos da el rendimiento que obtienen los accionistas por la inversión que han realizado en la empresa.
Finalmente, será interesante ver el apalancamiento financiero. Este se define como el efecto que produce el endeudamiento sobre el ROE. Diremos que una empresa tiene apalancamiento financiero positivo cuando ROE > ROA > tipo de interés medio que paga por el exigible. Esto querrá decir que el grado de endeudamiento que tienen la empresa contribuye a aumentar el ROE. Por el, contrario, si esto no se cumple, sucederá todo lo contrario.
Resumiendo, separar la cuenta de pérdidas y ganancias por centros de beneficio permite ver cuál es la contribución de cada uno de ellos al resultado de la empresa. Además, para completar el análisis económico se calcula el ROA y el ROE para ver el rendimiento que se obtiene del activo y el que obtienen los accionistas y se mira el apalancamiento financiero para ver si el endeudamiento contribuye o no a mejorar el ROE. Si estos resultados se comparan en distintos momentos del tiempo y con empresas competidores se va a poder determinar la marcha económica de la empresa y detectar puntos de mejora. El análisis financiero y el económico permiten estudiar la situación de una compañía en un momento determinado del tiempo, ahora bien, ¿cómo se debería realizar una planificación financiera para entender cómo evolucionará la empresa en el futuro?
El gestor perspicaz






