Marketing

Las cajas regalo, un ejemplo de éxito empresarial

Regalos

No hay peor estrategia financiera que apostar a caballo perdedor. Pero lo que sin duda no hay es peor estrategia financiera que aquella de dar por caballo perdedor a un corcel que lo único que realmente precisa es un lavado de cara, un revulsivo.

¿Quién dice que con una idea simple no se puede ganar mucho dinero?, ¿quién dice que a veces la mejor estrategia financiera no es apostarlo todo a una idea simple y a priori sin un gran sentido? Y sino que se lo digan a las empresas que en los últimos años han aportado toda una revolución al segmento de los regalos, a las empresas que ofrecen cofres o cajas regalo.

La idea es bien simple e innovadora, dentro de un ámbito marcadamente tradicional. Y es en esos atributos de simplicidad e innovación dentro de un sector meramente tradicional donde radica el éxito de este negocio.

No nos engañemos viajes, escapadas, cenas románticas y demás las ha habido y las habrá toda la vida, la gran clave del éxito en todo caso está en haber “empaquetado” esas experiencias, y muy, muy especialmente en hacerlas  posibles de regalar “empaquetadas”.

Y es en este último punto donde se encuentra la gallina de los huevos de oro del negocio, por supuesto que para uso propio se puede hacer cada uno un regalo de las cajas que quiera, pero el gran atractivo es poder regalar algo “empaquetado” que de no ser realizado así “empaquetadamente” sería muy difícil de regalar (o bien porque a la gente aún le gusta regalar algo tangible, algo físico, o bien porque al regalar la caja, el cofre, regalas el concepto pero no te limitas a una única posibilidad, sino que el que recibe le regalo puede escoger entre muchas).  Lo dicho, todo un ejemplo de innovación y éxito empresarial.

Así, y como se decía al principio de este mismo artículo el impulsor, el percusor de este tipo de negocios bien lo podemos catalogar como  una gran persona con una gran visión y con un gran don para enfocar su estrategia financiera hacia un enfoque que le ha traído grandes resultados y éxitos.

Como se decía, el gran valor, el gran “que” de esta idea, no está en el producto en sí mismo, el gran valor está ¡en cómo ofrecemos este producto!, y el gran valor está también en saber detectar también las necesidades de una sociedad que demanda regalar experiencias y vivencias.

Ante ello, y ante estrategias como está sólo cabe quitarse el sombrero, pues mientras otras empresas del sector, se lamentaban de como Internet les hacia caer los números , mientras otras se quejaban de la feroz competencia que les acechaba, y otras intentaban hacer más de lo mismo simplemente retocando la fachada, algunas otras sabían encontrar la forma realmente de diferenciarse , y lo mejor de  todo, sabían reenfocar sus esfuerzos, sus estrategias y sus economías hacia un sector, hacia unos productos y unos canales que sí que realmente les resultaban provechosos.

En definitiva, no hay mejor estrategia financiera que aquella que nos permita sobrevivir en el mercado, y mejor aún si nos permite triunfar en el mercado. Pero de lo que sin duda no cabe duda es de que a veces esa mejor estrategia no pasa por una gran estrategia, sino simplemente por una simple y llana estrategia renovadora.

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