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La polémica de Uber

Uber

Desde su lanzamiento en España hasta su cierre Uber ha sido objeto de muchas críticas.

La democratización de las nuevas tecnologías provoca el nacimiento de nuevas iniciativas cuyo objetivo es hacer la vida de sus usuarios más sencilla. Desde los servicios de mensajería instantánea, con los que nos podemos comunicar con cualquier persona alrededor del mundo hasta las compras a través de nuestro terminal, pasando por aplicaciones que facilitan nuestros viajes.

Una de ellas es BlaBlaCar, que nos permite encontrar usuarios que vayan a realizar el mismo viaje que nosotros para compartir los gastos que genera el vehículo: gasolina, peajes… De forma parecida a esta iniciativa nace Uber, una aplicación que se ofrece como una “alternativa al taxi” utilizando el ya conocido consumo colaborativo, tal como hace BlaBlaCar.

La idea es que un usuario pueda utilizar el coche de otro para desplazarse por una ciudad sin necesidad de pagar las tarifas normales de un taxi. La iniciativa ha tardado muy poco en provocar la controversia y ha suscitado muchas críticas, sobre todo del sector del transporte.

Los taxistas de Barcelona han sido los primeros en protestar en lo que ya se ha convertido en una gran batalla. Según el colectivo, Uber se lucra «de forma ilegal, poniendo en serio peligro la seguridad del ciudadano». Así lo asegura Luis Berbel, presidente del Sindicato de Taxistas en Cataluña (STAC) en una entrevista concedida al diario ABC y añadía que «mientras el taxista necesita, entre otras muchas cosas, una licencia y un vehículo determinado, Uber consigue grandes beneficios sin cumplir con ninguna de las condiciones a las que nuestro sector tiene que ajustarse».

Estas críticas han desencadenado una serie de reacciones por parte de los organismos públicos, empezando por el ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat de Cataluña, que tras el estudio del caso aprobaron la imposición de multas de hasta 2.000 euros por los desplazamientos que no cumplan con las normativas oportunas (licencias, tipos de coche…).

Desde entonces, otras organizaciones se han sumado a la crítica de estas plataformas hasta que se consiguió que el pasado 31 de diciembre la compañía dejase de operar en España acatando la sentencia de un juez de lo mercantil. España no es el único país que pone trabas al desarrollo del consumo colaborativo. Francia y Bélgica también han prohibido su uso.

Las reacciones de los usuarios

Uber ha sido el primero en decir que considera la situación un error del concepto. La compañía ofrece, supuestamente, unas soluciones pactadas entre particulares, y no se dedica en ningún momento al transporte de viajeros. Se trata de un beneficio mutuo al que llegan dos personas que no buscan un lucro económico.

Aunque hay opiniones para todos los gustos, los taxistas celebraban el cierre de la plataforma en España, alegando que su existencia les hacía perder una gran oportunidad de negocio. Muchos usuarios y expertos se han unido a su causa apoyando la restricción del Gobierno.

Hay que tener en cuenta que los taxistas no solo deben pagar las licencias correspondientes, el mantenimiento de su vehículo y todos los gastos derivados de ejercer una actividad profesional, sino que además deben hacer frente a sus obligaciones fiscales como trabajadores por cuenta propia, por lo que el margen de beneficios con respecto al modelo de negocio de Uber es casi nulo.

Sin embargo, aunque los detractores de la plataforma se cuentan por miles, los que consideran el consumo colaborativo como una alternativa inteligente en estos tiempos se han sumado a las críticas al Gobierno.

De esta forma, la propia compañía aprovechó los apoyos conseguidos para lanzar un post en español para su blog y crear un hashtag en Twitter llamado #yoapoyouber, bajo el que se escribieron cientos de mensajes. Sus defensores opinan que no se pueden poner trabas a la colaboración entre dos personas, y que la oportunidad de negocio de los taxistas se reduce por la excesiva regulación del transporte en España.

Así, esperan que Uber pueda desarrollar un plan de negocio que les permita realizar esta labor dentro de la legalidad en nuestro país y poder volver a utilizar el servicio cuanto antes.

Nueva reacción de Uber

Aunque desde finales de año no conocíamos ningún dato nuevo al respecto de esta polémica, Uber ha vuelto a salir a la palestra anunciando sus nuevos planes de expansión por Europa. Travis Kalanick, CEO de la aplicación de transporte, intervino estos días en la conferencia DLD celebrada en Múnich, alegando que la empresa aspira a crear unos 50.000 puestos de trabajo en Europa a lo largo de este año siempre y cuando las regulaciones de los países no se lo pongan difícil.

Según las líneas generales de este nuevo modelo de negocio, Uber pretende crear acuerdos con las diferentes ciudades, tal como ha hecho en la ciudad de Boston, y así poder compartir datos y tecnología. “Queremos que 2015 sea el año en el que lleguemos nuevos acuerdos de asociación con las ciudades europeas, acuerdos que giren en torno a los datos y la tecnología”, aseguraba Kalanick en su conferencia. “A finales y de 2015, y si estos acuerdos de asociación salen finalmente adelante, crearemos 50.000 nuevos puestos de trabajo en la Unión Europea. Queremos sacar 400.000 coches de las carreteras de la UE en 2015”, anunciaba el máximo responsable de Uber.

Otras polémicas

Dejando a un lado la presunta legalidad de la aplicación, Uber se ha visto envuelto en otras dudas y polémicas. La más importante es la de la fiabilidad de los conductores, una preocupación que se ha visto reforzada por una supuesta violación hacia una pasajera en la India. Kalanick se ha pronunciado sobre ello en su conferencia en Múnich: “Una situación como esta es absolutamente terrible.

Todos nosotros tenemos madres, esposas, hijas, hermanas. Lo comprendo y por eso queremos asegurarnos de que esto no vuelva a pasar”. Con respecto a estas medidas de seguridad, la plataforma ha desarrollado un sistema de seguimiento y monitorización de los conductores que se adhieren al servicio para garantizar la seguridad de los pasajeros.

Aunque hay una preocupación sobre estos incidentes, lo cierto es que cada vez más personas confían en este tipo de tecnología de forma que ven como una ventaja el hecho de poder descargar una aplicación que les ponga en contacto con otros usuarios para poder compartir gastos de transporte, tanto en trayectos interurbanos como en desplazamientos más largos.

Las nuevas tecnologías abren la puerta a procesos de innovación como estos, cuyo objetivo es facilitar la vida a sus usuarios. Tal vez los organismos públicos deberían plantearse cambiar la legislación para adaptarse a estas nuevas formas de consumo y así poder construir entre todos un escenario más colaborativo y global.

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