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¿Cómo ayuda el coaching al crecimiento de una empresa?

El coaching es una disciplina que se puede aplicar en diferentes ámbitos tanto a nivel social como profesional. En el terreno de la empresa es cada vez más popular, hasta el punto de que existe una rama propia que se denomina coaching empresarial.

El objetivo de estos procesos es fomentar la comunicación entre los empleados, incrementar la motivación y potenciar las habilidades de todos los actores dentro de la organización, para impulsar el rendimiento individual y que esto genere una acción sinérgica.

De este modo, es más que evidente que esta disciplina que promueve la autoreflexión y el empoderamiento de las personas, poniendo el foco en las fortalezas y las oportunidades, ayuda a impulsar las empresas. La pregunta que nos hacemos es: ¿Es realmente el coaching para ti? Descúbrelo en este artículo.

Índice

¿Cómo sacar partido del coaching a nivel personal?

Los procesos de coaching personal ponen en el centro del foco a la persona que recibe esas sesiones. El coach solo es un actor secundario que ayuda a reforzar las creencias potenciales y a desarrollar ese clima de seguridad y autoconfianza.

Con estas intervenciones la idea es asimilar dinámicas que te lleven a dejar de lado la ansiedad, vivir el momento presente y fomentar el cambio de pensamientos para que estos sean óptimos y ayuden a crecer.

No se trata de salir de la zona de confort, que puede parecer una expresión desfasada, sino de hallar mecanismos que contribuyan a ofrecer una mejor versión de ti mismo, sin tantos tabúes ni limitaciones.

Los procesos de coaching ayudan a identificar las fortalezas y limitaciones en un análisis muy profundo de la realidad actual para, posteriormente, dirigir toda la energía hacia esos aspectos positivos que pueden despertar el potencial de crecimiento, pero sin dejar de lado las responsabilidades y haciéndote dueño de tu vida y tus decisiones.

¿Cómo trasladar los principios del coaching al mundo de la empresa?

El coaching empresarial es, al final, la suma de los objetivos que se alcanzan con el coaching personal. Esto es, si los empleados de una compañía se sienten motivados y con una fuerte autoestima, pueden dirigir esas ganas de seguir creciendo a la parcela laboral.

Sentirse motivado y satisfecho con el puesto de trabajo repercute directamente sobre el rendimiento laboral. Esto, a su vez, fomenta un buen clima de convivencia en los equipos de trabajo. Y es bien sabido que, a mayor satisfacción, mayor productividad.

No obstante, para que estas situaciones se den es imprescindible que la compañía surta de incentivos a los empleados, ponga en marcha sistemas de retribución justos, habilite espacios de trabajo agradables y promueva políticas de conciliación.

¿Cuáles son las ventajas del coaching en las empresas?

A pesar de que no se debe tratar de igual modo una sesión de coaching personal que una de coaching empresarial, el objetivo de ambas formulaciones es muy similar, poner el foco en las fortalezas y encontrar los medios suficientes para activar ese clima de bienestar y alta productividad. Una vez se consigue, se alcanzan beneficios muy a tener en cuenta.

Mejora del trabajo individual y en equipo

Las técnicas de coaching son útiles para mejorar la comunicación interna en las empresas. Las dinámicas de grupo son esenciales para ganar en confianza con los compañeros y comprender situaciones personales.

En estas sesiones se busca potenciar los puntos fuertes de cada empleado, lo que lleva a mejorar el trabajo individual y a poner este en servicio del colectivo. La gestión de grupos es algo en lo que se centra esta disciplina. Por tanto, podemos decir que reforzar el talento individual y sumarlo al de los otros compañeros en un trabajo global implica alcanzar mejores resultados dentro de los grupos de trabajo.

Muy relacionado con el talento está la creatividad, pues cuando se dan situaciones de buen ambiente de trabajo es más viables que aparezca la inspiración y las nuevas ideas. Muchos empresarios asocian la creatividad a espacios abiertos y diáfanos, pero no basta únicamente con esto, hay que reforzar su aparición con buenas condiciones laborales y comunicación dentro del equipo.

Resolución de conflictos y adaptación a los cambios

Durante la pandemia hemos sido conscientes de una realidad, las empresas que ya estaban habituadas al teletrabajo son las que mejor han resistido la tempestad. Esta es también una de las variables que propone el coaching empresarial, aceptar la innovación y la competitividad como parámetros a asumir para hacer frente a los contratiempos que puedan surgir.

Esto está muy ligado a una buena convivencia entre empleados y a la capacidad para superar conflictos de manera amistosa, con buenas relaciones grupales y comunicación fluida. Cuando en una organización se respetan tiempos y se valora a los empleados a través de los suelos y las condiciones en el puesto de trabajo, es mucho más probable que se produzcan relaciones interpersonales más sanas.

La conclusión final es que el coaching empresarial impulsa los negocios haciéndolos más productivos, y con el añadido de que esta realidad se alcanza desde la reducción de la ansiedad laboral y los episodios de estrés.