¿Qué es el contrato de mandato? Una solución entre empresas para que tu negocio gane más haciendo menos

contrato de mandato mercantil
Gestión Administrativa

Es poco conocido, y lo más probable es que nunca lo uses ni lo necesites pero aún así, no está de más que conozcas el contrato de mandato.

¿Por qué deberías llenarte la cabeza con información que no necesitas? Porque aunque ahora pienses eso, el mundo laboral cambia en un momento y quizás sea la solución para que tu negocio no se hunda.

Y entonces, será cuando agradecerás que insistiésemos en que leyeras este post en el que te contamos todo lo que necesitas saber: qué es, qué partes lo forman, sus características y mucho más.

Venga, ¡si se lee en momento! 😉

 

¿Qué es un contrato de mandato?

Según su propia página de la Wikipedia, el contrato de mandato se define de la siguiente manera:

El mandato es un contrato mediante el cual una persona (mandante) confía la gestión de uno o más negocios a otra (mandatario), quien se hace cargo de ellos por cuenta y riesgo de la primera.

O dicho con otras palabras, un contrato de mandato es cuando se llega al acuerdo para que una empresa (o persona) realice unos servicios a cargo de otra entidad.

Como ves, se trata de un concepto muy amplio que abarca muchas situaciones y muy distintas.

 

Ejemplo de contrato de mandato

Nos hacemos cargo de que se trata de un concepto algo complicado de entender si no controlas mucho el tema de los contratos de trabajo. Por eso, para que se entienda mejor, te contamos el siguiente ejemplo.

José tiene una empresa con una cartera de clientes fieles y de confianza, aunque no todos. Hay uno que lleva tiempo sin pagar sus facturas y cada vez se acumulan más y más.

Aparte de leerse nuestro post sobre cómo cobrar las deudas, decide contratar una empresa especialista en este campo para que las reclame por él y así conseguir que le paguen su trabajo.

Este es el ejemplo clásico de contrato de mandato, en el que José sería el mandante y el negocio que recuperará su dinero el mandatario.

 

Obligaciones de las partes

Tal y como se expresa en la definición de la Wikipedia, cada una de las partes tiene un nombre: mandatario y mandante y, como es obvio, al firmar este tipo de contrato cada una se compromete a unas obligaciones.

 

1. Del mandatario

El mandatario es la persona (o entidad) que trabaja en nombre del otro y sus obligaciones son:

  • Responder frente al mandante en caso de no cumplir con sus responsabilidades.
  • Presentar las cuentas a la otra parte y pagar lo generado por los contratos conseguidos.
  • Cumplir el encargo que genera el contrato.

Por otra parte, el mandante no tiene poder sobre los trabajadores contratados si el mandatario trabaja en nombre propio.

 

2. Del mandante

Como ya hemos visto, se trata de la parte que contrata al mandatario y sus obligaciones son:

  • Anticipar el dinero que haga falta para hacer el trabajo.
  • Pagar al mandatario la cantidad pactada.
  • Indemnizarle en caso de que en su labor haya acarreado perjuicios y/o daños.

Es importante remarcar que el último punto solo existe si el mandatario actuó con prudencia.

 

Características del contrato del mandato

El Código Civil especifica que esta modalidad de relación laboral tiene las siguientes características:

  • Específico o general: significa que puede ser para todos los del mandante o solo para unos pocos (o uno solo).
  • Tácito o expreso: quiere decir que la voluntad puede definirse de manera amplia o solo para la ejecución.
  • Remunerado o gratuito: la ley contempla que salvo que se especifique lo contrario, siempre será gratuito. En caso de no ser así, el precio siempre debe ser acordado por ambas partes.
  • Bilateral o unilateral: es decir, que el acuerdo se puede lograr con condiciones pactadas o solo con las propuestas de uno.

Además de todo esto, lo normal es que su uso esté relacionado con temas administrativos. En caso de no ser así, el mandato debe ser expreso.

 

Motivos de extinción del contrato de mandato

A pesar de todas sus peculiaridades y lo poco conocido que es, la realidad es que no deja de ser un contrato y como tal, existen distintos escenarios que pueden llevar a su finalización.

Eso sí, es importante remarcar que pueden cambiar en cada país y que las mostradas a continuación son las más generales. Nuestro consejos si estás «atrapado» en un contrato de mandato, es que te pongas en manos de profesionales.

Aclarado eso, la primera y más obvia razón para terminar un mandato es que se alcanzó la fecha acordada como tal. Otra también muy obvia es que el negocio del mandante llegó a su fin.

Otra razón para acabar con esta relación laboral es que una de las partes no esté cumpliendo con los requisitos pactados. Si este es el caso, la otra puede rescindirlo (si se así se acordó).

Dependiendo de los países en los que se celebre, puede existir la opción de revocar un contrato de mandato. Pero revisa bien porque en algunas naciones, es irrevocable.

Puede darse también el caso de que el contrato genere un fraude de ley y, si una de las partes lo denuncia y las autoridades le dan la razón, será considerado como nulo y por tanto, extinto.

Y por último, si el mandatario o el mandante mueren existe la posibilidad de extinguirlo pero, una vez más, debes acudir a las leyes del país donde se firmó porque no en todos la defunción es motivo de cese de contrato.

 

¿Conocías el contrato de mandato?

Se sincero, ha sido esta la primera vez que has leído algo sobre el contrato de mandato, ¿verdad?

Y, ¿qué te ha parecido? Aparte del ejemplo, ¿te imaginas en qué situación puede servirte? Dale un poco al coco y cuéntanos en los comentarios otros problemas en los que pienses que es útil.

O si eres un experto en el tema y quieres añadir información relevante que se nos haya escapado, sería genial que la compartieses con nosotros y el resto de visitas.

Lo único que no queremos es que se queden vacíos así que… ¡A por ellos!

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