Cómo el contrato de permuta te permite seguir creciendo sin tener que gastar un solo euro

Contrato de permuta financiera
Gestión Administrativa

Hoy en día, nos hemos acostumbrado a que para conseguir algo hay que pagar, cuando la realidad es que no siempre es así.

Y no, por supuesto que no nos referimos a que «cojas prestado» lo que necesitas pero, gracias al contrato de permuta, puedes conseguir bienes y servicios sin gastar una moneda.

¿De verdad es eso posible? ¿Y es legal? ¿Cuáles son sus características? ¿En qué consiste este concepto? Si quieres empezar a ahorrar sin dejar de adquirir bienes o servicios, te recomendamos que leas este post.

¡Empezamos!

 

¿Qué es un contrato de permuta?

Si vas al Código Civil, en concreto al artículo 1538, encuentras la definición de contrato de permuta:

La permuta es un contrato por el cual cada uno de los contratantes se obliga a dar una cosa para recibir otra.

¿Qué ocurre? Que obviamente, al ser la definición oficial es la correcta pero para nosotros es demasiado escasa.

Si nos permites crear nuestra propia explicación, te diremos que el contrato de permuta consiste en un acuerdo alcanzado por 2 (o más) partes, con el fin de intercambiar bienes o servicios de forma recíproca y que, en la mayoría de los casos, no se usa dinero.

La última parte es muy importante, ya que la gran diferencia con el contrato de compraventa es que en el de permuta no existe un precio.

Aunque eso no siempre es así, pero eso lo veremos más adelante.

 

Ejemplo de contrato de permuta

Como ves, se trata de un concepto muy sencillo porque al final, no deja de ser un trueque de bienes muebles, inmuebles o servicios.

Aún así, para que no quede la más mínima duda, a continuación ilustramos con un ejemplo cómo funciona el contrato de permuta.

Imagina que tienes una startup con la que desarrollas aplicaciones para escanear documentos con el móvil (entre otras muchas).

Un día, en una conferencia, conoces a un experto en productividad que se ofrece a dar un curso a tus talentosos empleados a cambio de que desarrolles una app para su negocio.

Este es el ejemplo clásico de contrato de permuta en el que como ves, se produce un intercambio (en este caso de servicios) sin que a ninguna parte le cueste dinero.

Pero como hemos dicho antes, en algunos casos sí que hay compensación económica, ¿cuándo? Cuando uno de los actores del acuerdo aporta un bien de más valor.

 

Características del contrato de permuta

Como ya imaginarás, este tipo de contrato tiene unas características muy concretas que lo diferencias de cualquier otro:

  • Oneroso: ambas partes se benefician (si no, se trataría de una donación).
  • Consensuado: imprescindible que todos los actores estén de acuerdo con lo acordado.
  • Traslativo de dominio: porque la entrega se entiende como la transmisión de la propiedad.
  • Bilateral: ya que crea obligaciones y derechos en ambas partes.

Estás son sus principales características.

 

Las obligaciones de las partes en el contrato de permuta

Al igual que cualquier otra modalidad de contrato, el de permuta genera una serie de obligaciones a todas las partes:

  • Proporcionar lo permutado para darlo por finalizado.
  • Traspasar la titularidad de los bienes o servicios permutados.
  • Pagar todos los impuestos que la ley obliga.
  • Pagar los gastos generados por la permuta.
  • Responder ante problemas ocultos.
  • Garantizar que el intercambio sea pacífico.
  • Responder en caso de usurpación.

Esto es todo a lo que está obligado cualquiera de las partes que firma un contrato de permuta.

 

La formalización del contrato de permuta

Si echas un vistazo a la parte del Código Civil en el que habla sobre el contrato de permuta, verás que apenas le dedica 4 artículos y, en el último, se dice de forma textual:

En todo lo que no se halle especialmente determinado en este título, la permuta se regirá por las disposiciones concernientes a la venta.

Además, en el artículo 1278 del Código Civil se especifica que no hay necesidad de optar por una forma especial para el contrato de permuta.

¿Significa eso que se puede celebrar de cualquier manera? No del todo, ya que siempre debe constar en él:

  • Que ambas partes tienen la capacidad de pactar el acuerdo.
  • Su voluntad de hacerlo.
  • Los bienes que se intercambian.

Si el contrato cuenta con esos 3 puntos, todo sigue los cauces legales correctos. Aún así, nuestro consejo es que siempre dejes por escrito el acuerdo.

Así, ante cualquier problema, tendrás un documento que acredita el acuerdo que se alcanzó (¡gestión documental al poder!).

 

Tipos de contrato de permuta

A grandes rasgos, se pueden diferencias 3 modalidades de contrato de permuta.

 

1. Permuta de inmuebles

Tal y como su nombre indica, se da cuando lo intercambiado consiste en propiedades inmuebles (como un local, una vivienda, etc…).

Eso sí, es importante que los inmuebles tengan un valor parecido, además de cumplir los siguientes requisitos:

  • Entrega: que puede ser simbólica (dando las llaves) o firmando un contrato.
  • Impuestos al día: aportando el comprobante del último pago antes del acuerdo.
  • Si hay una hipoteca: la entidad bancaria debe dar el visto bueno al nuevo propietario.
  • Recibos cancelados: como agua, gas y luz hasta la fecha del contrato.

Y por último, también hay que reflejar el valor de los inmuebles y, una vez más, que sean lo más idénticos posible.

 

2. Permuta de muebles

Y no, no hablamos de intercambiar un sofá, un armario o un escritorio. 😉

Cuando se habla de bienes muebles, se hace referencia a todo aquello que se puede transportar a otro lugar, como por ejemplo:

  • Vehículos.
  • Animales.
  • Productos informáticos.
  • Materiales.
  • Etc.

Y esa es la gran diferencia con el tipo anterior. Bueno, esa y que en este caso, no es necesario que el titular esté en el Registro de la propiedad (aunque la otra parte puede pedir que así sea).

 

3. Permuta de servicios

Básicamente es el caso del ejemplo que hemos visto al comienzo, donde no se intercambian bienes tangibles.

También entran en este tipo cuando se permutan derechos (como el de usufructo, crédito, hereditarios, etc.).

Y recuerda, siempre y cuando sean de valor equivalente.

 

La extinción del contrato de permuta

Salvo que trabajes sin contrato (circunstancia que nunca te recomendamos), en todos los demás modelos de contratos existen cláusulas liberadoras para finalizar el acuerdo.

Y aquí no iba a ser menos.

En primer lugar, el contrato de permuta queda cancelado si se descubren vicios ocultos. Al mismo escenario se llega si uno de los actores no entrega lo pactado.

Y más te vale revisar de forma correcta el bien permutado porque, si no se parece a lo que se pactó, también puedes denunciar el contrato como nulo.

Aunque no siempre se extingue si algo ha ido mal, ya que si ambas partes están de acuerdo en finalizar la relación, no hay nada que lo impida.

 

¿Te plantearías un contrato de permuta en tu negocio?

Si tienes una empresa y alguien te ofreciese el contrato de permuta, ¿lo aceptarías o no? O desde el otro lado, ¿se lo plantearías a alguien externo a tu negocio?

Puedes responder a esta pregunta en los comentarios de más abajo donde además, también puedes contarnos tu opinión sobre él, si alguna vez lo has tenido, cómo fue la experiencia o cualquier otro aspecto relacionado con él.

Tómatelos como una permuta, ya que nosotros te damos información super útil y tú nos dejas un comentario.

¿Trato? 😉

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