La guía más completa sobre el contrato mercantil: en qué consiste, preguntas frecuentes, requisitos, ejemplos y mucho más

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Gestión Administrativa

Si estás aquí, es porque has oído hablar del contrato mercantil y tienes muchas dudas en tu cabeza.

¿Tienes que darte de alta de autónomo sí o sí? ¿Qué ventajas tiene para el «empleado»? ¿Y para el empresario? ¿Se puede compatibilizar con el paro? ¿Cuáles son sus requisitos? Esas, y otras más, son las preguntas que contestamos en el post de hoy.

Seguro que en tu búsqueda de empleo has topado con ofertas que ofrecen este tipo de contrato, así que mejor conocerlo al dedillo para evitar sorpresas.

 

¿Qué es un contrato mercantil?

Lo primero de todo es conocer el concepto del que hablamos y para ello, hemos creado nuestra propia definición de contrato mercantil:

Un contrato mercantil es un documento a través del cual, se crea una relación de trabajo entre 2 personas físicas o jurídicas.

Ahora, si el tema de la gestión administrativa es algo que no controlas, puede que te preguntes, «¿y qué diferencia hay entonces con el contrato de trabajo clásico?» La clave está en la última parte de la definición.

Y es que la diferencia entre un contrato mercantil y uno laboral reside sobre todo en que, en el primer tipo, el trabajador contratado es ajeno a la empresa. Es decir, que se trata de un autónomo, pyme, startup u otro negocio.

En definitiva, es un trabajador independiente y no está subordinado a superiores de la empresa que le contrata.

 

Ejemplo de contrato mercantil

Como somos conscientes que es un concepto algo extraño, a continuación te lo contamos con un ejemplo para que se vea mejor.

Te presentamos a Juan, un hacha de la informática que lo mismo te arregla un ordenador, que te crea una página web o una aplicación para escanear documentos con el móvil. De hecho, es tan bueno que ya se dedica a ello de forma profesional y se ha dado de alta como autónomo.

Ahora imagina que en tu empresa necesitáis un perfil como el de Juan. Contactas con él y le ofreces un puesto de trabajo en el área funcional de informática de tu negocio como empleado «normal».

El problema está en que Juan no quiere renunciar a la libertad que lo ofrece ser su propio jefe, ¿qué puedes hacer entonces? Ofrecerle un contrato mercantil, en el que ambos fijáis las condiciones para que todo el mundo salga ganando:

  • Tú como empresa te ahorras pagar Seguridad Social y demás impuestos.
  • Juan como trabajador sigue siendo su propio jefe y se asegura un trabajo regular.

¿Queda más claro ahora? Al final, es un contrato que se utiliza para «atar» de forma más permanente a un trabajador externo al negocio.

 

Características de un contrato mercantil

Está claro que se trata de una modalidad de contratación especial y por tanto, también lo son sus características que, de forma general, son las siguientes:

  • Consensuado: solo será válido frente a las autoridades si ambas partes están de acuerdo con todo lo acordado en él.
  • Bilateral: es un documento que afecta a todas las partes. Es decir, que tanto el cliente como la empresa tienen derechos y obligaciones.
  • Oneroso: o lo que es lo mismo, los servicios que presta el trabajador autónomo deben ser pagados.
  • Profesional: para llevar acabo la tarea concreta, son necesarios que el trabajador se haya formado de forma profesional.

Como decimos, estás son las más comunes en un contrato mercantil pero, en función del tipo, se pueden añadir otras características.

 

Los requisitos indispensables de un contrato mercantil en España

Al igual que ocurre con el contrato temporal, el eventual, el de relevo y con cualquier otro, en el momento de formalizar un contrato mercantil es necesario reflejar los siguientes elementos:

  • Las partes: se deben identificar las empresas que firman el contrato, incluyendo a qué se dedican y quién negocia el acuerdo. Es importante en este último punto asegurarse que la persona tiene autoridad para ello por que de no ser así, puede declarase el contrato como nulo.
  • El trabajo a realizar: hay que explicar con el mayor detalle posible en qué consiste la tarea a ejecutar y cuál es el objetivo que se persigue.
  • El tiempo: si solo se requieren los servicios durante un tiempo determinado, aquí es el lugar para especificar. Si por el contrario, la duración es indeterminada, sería interesante acordar clausulas de escape para finalizar la relación.
  • Las condiciones: en este punto es donde se aclara todo para evitar problemas en el futuro. Por ejemplo, se puede especificar quién se encarga de la compra de material (si es necesario), cuándo se realizan los pagos, etc.
  • La remuneración: todo lo referente al «sueldo» del autónomo se estipula aquí (plazos de pago, el importe, quién se encarga de los impuestos, etc.).
  • El incumplimiento: aquí se debe concertar(recuerda, siempre mediante acuerdos) qué ocurre si cualquiera de las partes no cumple lo estipulado en el contrato.
  • La firma: indispensable, porque sin ellas, todo lo demás es papel mojado.

Y recuerda que estas son las condiciones más comunes de cualquier contrato mercantil, aunque pueden variar en función al tipo de contrato.

 

Los tipos de contrato mercantil más comunes

Para complicar aún más el asunto, existen distintos tipos de contratos que varían en función del objetivo o el acuerdo que se alcance. Pero no tienes que preocuparte por nada, porque te explicamos los más comunes a continuación.

 

1. Contrato mercantil de comisión

Esta modalidad de contratación se realiza entre 2 comerciantes: el comisionista y el comitente, y tiene como objetivo principal aumentar el número de ventas de un producto en un mercado nuevo.

Igual que antes, usaremos un ejemplo para que quede más claro.

Imagina por un momento que tu negocio se basa en vender chanclas fabricadas con neumáticos reciclados y, como la gente se preocupa más por el medio ambiente, cada día vendes más. De hecho, tanto es así que te plantes expandir tu marca y abrirte a nuevos mercados. El problema es que se trata de una inversión muy grande y no tienes la seguridad de que vaya a salir bien.

¿Qué puedes hacer entonces? Exista la posibilidad de arriesgarte, o llegar a un acuerdo con una persona que sí posea los conocimientos necesarios de ese mercado nuevo para que venda tus chanclas en él y, a cambio, se quede una comisión por cada venta.

En este ejemplo, tú serías el comitente y la otra persona el comisionista y al acuerdo que alcancéis se lo conoce como contrato mercantil de comisión.

 

2. Contrato de compraventa mercantil

Según el artículo 325 del Código de Comercio, un contrato de compraventa mercantil es lo siguiente:

Será mercantil la compraventa de cosas muebles para revenderlas, bien en la misma forma que se compraron, o bien en otra diferente, con ánimo de lucrarse en la reventa.

Es decir, que se trata de el tipo de contrato que se utiliza cuando un empresario compra algo con la idea de venderlo para obtener un beneficio. Por ejemplo, la compra de madera si eres carpintero.

En este caso, no compras la materia con idea de quedártela, sino con la intención de convertirla en sillas, armarios o cualquier otro producto que puedas vender y así ganar dinero. Y esa es la gran diferencia con el contrato de compraventa civil.

Porque siguiendo con el ejemplo, si compras una sierra mecánica, no lo haces con idea de venderla, sino como herramienta para hacer mejor tu trabajo. Por eso, esa sería una compraventa civil.

 

3. Contrato mercantil de prestación de servicios

Podríamos decir que se trata de la opción más común ya que, como su propio nombre indica, sirve para contratar a un trabajador ajeno a la empresa para que preste un servicio. Y ojo, porque no siempre deben ser servicios materiales.

Por ejemplo, se puede usar esta modalidad de contratación si buscas:

En todas ellas no hay producto material que puedas tocar como si ocurre en:

  • Reparación de material.
  • Construcción de edificios.
  • Mantenimiento.
  • Y demás.

Eso por no hablar si lo que buscas es ocio o ayuda en tu casa…

 

4. Contrato mercantil de préstamo

Aunque fueron creados con la idea de ser usados por bancos y cajas, hoy en día pueden realizarse entre personas (siempre y cuando al menos una de las partes sea comerciante).

La idea de este contrato es que una de las partes (llamada prestamista) cede la propiedad de algo a otra parte (conocida como prestatario) a cambio de recibir algo igual en especie y calidad (o si no es así, en dinero).

¿Qué diferencia hay entonces con un préstamo civil? Para diferencias entre estos 2 modelos, la ley contempla que se cumplan 2 requisitos:

  • Una de las partes es comerciante.
  • El préstamo se debe usar en algo relacionado con el comercio.

Si se cumplen esos 2 puntos, se entiende como contrato mercantil de préstamo.

 

Preguntas frecuentes sobre el contrato mercantil

¿Todavía tienes dudas sobre el contrato mercantil? Pues en esta sección respondemos las más comunes.

 

1. Contrato mercantil y paro

La unión de estos 2 conceptos genera varias preguntas.

Empezamos por la más clásica que es «¿tengo derecho a paro si tengo un contrato mercantil?» La respuesta corta es que sí. ¿La larga? Sigue siendo afirmativa, pero que sepas que se trata de un proceso largo y complicado.

Sobre todo, porque tienes que demostrar frente a las autoridades que se dan una serie de circunstancias que te dan derecho a recibir la prestación por desempleo.

Otra pregunta común es «¿puedo seguir cobrando el paro y trabajar con contrato mercantil?» Aquí no hay dudas ya que, como tienes la obligación de darte de alta como autónomo, no puedes estar inscrito en el RETA y el paro a la vez.

Así que la respuesta es que no.

 

2. Contrato mercantil sin ser autónomo

Aquí podemos (y debemos) ser tajantes y la respuesta es que no. Y es que según la ley, en el momento en que se inicia una actividad económica debes estar dado de alta como autónomo.

Ahora, es posible que hayas oído que si no alcanzas el salario mínimo interprofesional o el trabajo es esporádico, no existe tal obligación. Este es un tema complicado, porque los tribunales sentaron jurisprudencia aceptando esa premisa.

¿Qué ocurre? Que no hay ninguna ley que permita eso y, si te «pillan» con un contrato mercantil sin ser autónomo, lo normal es que te sancionen. Luego podrás recurrirla frente a los tribunales y evitarla, pero tienes que entrar en un proceso largo y con costes, así que quizás no merezca la pena arriesgarse.

 

3. La figura del autónomo económicamente dependiente

Debido a que muchas empresas usaban el contrato mercantil de forma fraudulenta, se creó lo que se conoce como autónomo económicamente dependiente o TRADE para luchar contra los falsos autónomos.

¿Qué ventajas ofrece este perfil? Pues unos tan interesantes como:

  • Derecho a paro si la empresa te despide o incumple el contrato.
  • Permiso de maternidad.
  • 18 días de vacaciones no remuneradas.

¿Y cuándo se considera a alguien un autónomo económicamente dependiente? Si al menos el 75% de sus ingresos depende de un único cliente.

Esta figura también presenta límites para el TRADE, ya que no pueden acogerse a esta modalidad:

  • Autónomos con personal contratado.
  • Titulares de locales comerciales.
  • Sociedades de autónomos.
  • Transportistas con vehículos propios.
  • Agentes comerciales.

Así que ya sabes, si te ofrecen un contrato mercantil y es tu única fuente de ingresos, intenta negociar este tipo de contrato porque, aunque no tenga los mismos derechos que un asalariado, sus ventajas son muy interesantes.

 

¿Tienes algo que añadir acerca del contrato mercantil?

Si te gustaría contarnos algo sobre el contrato mercantil, ha llegado tu momento.

Para ello, lo único que tienes que hacer es bajar hasta los comentarios y escribir lo que sea que quieras contarnos sobre él. Puedes hablar de tu experiencia si alguna vez lo has tenido, si crees que es una buena solución (o no),  etc.

En definitiva, cualquier cosa que ronde tu cabeza referente a este tema y que quieras compartir con nosotros y el resto de lectores, puedes plasmarla en los comentarios.

Y por supuesto, si tienes alguna duda, estaremos más que encantados de ayudarte. 😉

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