El balance general, o cómo saber el estado financiero de tu empresa de la forma más sencilla

Gestión Contable

Llevar un control sobre las finanzas es indispensable para cualquier negocio. Si no sabes cuánto ganas y cuánto pierdes… ¿cómo sabrás si tu empresa va viento en popa o, por el contrario, te estás metiendo en una tormenta de cuidado?

Para obtener esa información, se creó lo que se conoce como balance general, un documento que te permite conocer el estado de tu empresa.

¿Quieres conocer en qué consiste en mayor profundidad y qué aspectos lo componen? En el post de hoy te lo contamos a todo detalle.

¿Empezamos?

 

¿Qué es el balance general de una empresa?

Al igual que hacemos en la mayoría de nuestros artículos, usaremos como base la definición que hace la Wikipedia de este concepto:

El balance generalbalance de situación o estado de situación patrimonial es un informe financiero contable que refleja la situación económica y financiera de una empresa en un momento determinado.

Para hablar en un lenguaje más llano, se podría decir que el balance general es una fotografía que sirve para mostrar como se encuentra tu negocio en el ámbito de la contabilidad. Así, podrás tener a simple vista información tan vital para tu empresa como:

  • De cuánto capital dispones.
  • Las deudas que tienes.
  • Etc.

El balance general lo componen tres conceptos que seguro que te suenan:

  • Activo: lo que posees.
  • Pasivo: lo adeudado.
  • Patrimonio neto: la diferencia entre ambos.

De hecho, este último se calcula con la siguiente fórmula: patrimonio neto = Activo – pasivo. O dicho de otra manera, “lo que tienes” menos “lo que debes” da como resultado “lo que es” (muy parecido al margen de beneficio).

Aunque pueda parecer muy lioso, después de leer en qué consiste cada uno de estos conceptos seguro que te queda claro.

 

Elementos del balance general

Como ya hemos visto, el balance general se crea a partir de tres conceptos (activo, pasivo y patrimonio neto). Ahora, solo queda que conozcas a la perfección en qué consiste cada uno de ellos.

Y para eso, nos tienes a nosotros. 😉

 

1. Activos

Los activos son todo aquello que tu negocio posee y tiene valor. Y cuando decimos todo, es todo:

  • El dinero en caja.
  • La cuenta corriente en el banco.
  • Las facturas por cobrar.
  • Todas las materias primas.
  • Los vehículos, edificios, terrenos…
  • Etc, etc, etc.

Pero a su vez, estos se dividen en tres tipos en función a su liquidez.

 

A. Activos corrientes

Son todos aquellos de los que dispones de manera rápida y que puedes convertir en efectivo en menos de un año o antes del cierre del ejercicio.

Hablamos por ejemplo de:

  • El dinero que haya en caja.
  • El saldo del banco.
  • Un inventario.
  • Etc.

Es decir, que si te da la posibilidad de conseguir dinero de forma inmediata, se considera activo corriente.

 

B. Activos fijos

En este caso seguimos hablando de propiedades que tiene tu empresa y que se pueden transformar en efectivo.

¿Dónde está la diferencia entonces? En dos aspectos:

  • El plazo: no se transforman en dinero en menos de un año.
  • No están a la venta: ya que son necesarios para que tu negocio funcione.

¿A qué nos podemos estar refiriendo? ¿Te lo imaginas? Pues ni más ni menos que a:

  • El edificio u oficina.
  • Los ordenadores y equipos.
  • La maquinaria que utilices.
  • Si tienes vehículos.
  • Etc.

En resumen, son todos esos bienes que posees pero con los que no comercias. Además, es importante señalar algo: estos activos pierden valor con el paso del tiempo.

 

C. Otros activos

También conocidos como diferidos, son todos aquellos activos que no “entran” en ninguna de las categorías anteriores.

Lo más normal es que sean gastos que se abonan de manera anticipada como:

  • Seguros.
  • Alquileres.
  • Etc.

Sería algo así como un cajón desastre. 😉

 

2. Pasivos

Son la parte “fea” de tu negocio, la que te molesta y te duele cada vez que los ves. Nos estamos refiriendo a:

  • Deudas.
  • Obligaciones.
  • Impuestos a pagar.
  • Y demás aspectos que odias.

Y al igual que los activos, estos también se descomponen en “mini pasivos” en función de su exigencia.

 

A. Pasivos corrientes

En este apartado se encuentran las deudas cuya intención es que desaparezcan en menos de un año.

Además, suelen rotar entre ellas. Es decir, que conforme se cumple una, aparece otra y así de forma constante. Ejemplos de este tipo son:

  • Pagos atrasados a proveedores.
  • Los impuestos.
  • Intereses bancarios.
  • Etc.

Queda claro que se tratan de deudas que cualquier negocio puede tener pero que no perduran en el tiempo.

 

B. Pasivos a largo plazo

En esta sección hablamos de lo que tu empresa debe saldar en un plazo mayor de un año. Hablamos de deudas del tipo:

  • Créditos del banco.
  • Pagos pendientes.
  • Etc.

Esos son los pasivos a largo plazo más comunes.

 

C. Pasivos diferidos

Hay veces en las que sabes que las deudas son para el siguiente balance general. En esos casos, las puedes reflejar como pasivos diferidos.

¿No sabes a qué nos referimos?  La mayoría de las veces son:

  • Ingresos que recibes de forma anticipada.
  • Reembolsos de ingresos anticipados.

A eso es a lo que nos referimos.

 

3. Patrimonio o capital

Como te hemos contado antes, se trata de lo que de verdad has ganado al finalizar el balance general.

Por ejemplo, imagina que tu empresa ha facturado 10.000 euros en un año y que, después de pagar todo lo que debes, se queda en 7.000 euros. Pues esos son tu patrimonio o capital.

Recuerda la fórmula: patrimonio = activos – pasivos.

 

¿Listo para llevar a cabo tu balance general?

No sabemos cómo andarás de equilibrio en lo personal… esperamos que bien pero no te preocupes, no te haremos ponerte a la pata coja y tocar con tus dedos la punta de tu nariz. 😉

Lo que sí que nos gustaría saber es tu opinión acerca de esta herramienta, qué te ha parecido, si ya la utilizas para llevar las cuentas de tu empresa, etc.

Y por supuesto, si quieres contarnos cualquier otra aspecto que hayamos pasado por encima o contarnos tu experiencia, los comentarios de más abajo te están esperando con los brazos abiertos.

¡Para algo los ponemos!

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