Todo lo que necesitas saber sobre el equilibrio de mercado y qué le ocurre a tu negocio si no está en él

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Economía y Empresa

Si cuando oyes hablar de equilibrio de mercado piensas que consiste en cómo repartir la compra del súper… sentimos decirte que estás algo despistado.

Y decimos “algo” por ser educados. 😉

¡Pero no pasa nada! Nadie nace sabiendo y, por suerte para ti, hemos preparado este post para que conozcas:

  • En qué consiste.
  • Los tipos que hay.
  • Qué le ocurre a tu negocio si no está equilibrado.

Después de hoy, no tendrá secretos para ti.

 

Definición de equilibrio de mercado, ¿en qué consiste?

Al igual que hacen la mayoría de estudiantes cuando tienen que presentar un trabajo, acudimos a la Wikipedia en busca de información y encontramos lo siguiente:

Un estado del mundo en el que las fuerzas económicas se encuentran equilibradas y en ausencia de influencias externas los valores de las variables económicas no cambian. Es el punto en el cual la cantidad demandada y la cantidad ofertada son iguales.

Bueno… es una definición correcta, pero quizás algo difícil de entender, ¿no? Vamos a verlo con un ejemplo, algo que siempre ayuda a comprenderlo todo mejor.

Imagina que eres agricultor y que siembras melocotones. Cada día, tus cultivos te generan 1.000 kilos de fruta que vendes a 2 €/kg. Si cada uno de esos días se compra el 100% de tu producto, significa que estás en lo que se conoce como equilibrio de mercado.

¿Por qué? Porque el precio de mercado se ajusta de tal manera que es válido tanto para tus consumidores como tu negocio.

Eso hace que coincidan factores muy importantes:

  • La cantidad de producto que están dispuestos a comprar tus clientes a ese precio.
  • La cantidad que estás dispuesto a vender.

¿Todo eso a que lleva? A una situación idónea en la que no tienes que preocuparte por aumentar tu producción o quedarte con material en tu almacén.

Para que no quede ni la más mínima duda, te dejamos un vídeo a continuación donde explican todo esto de una forma más visual.

Es muy corto (2 minutos y 4 segundos) pero seguro que te sirve para aclarar todo lo que te hemos contado hasta ahora.

Esperamos que, después de verlo, todas las posibles dudas que puedas tener hayan desaparecido.

 

1. Tipos de equilibrio de mercado

Para complicarlo todo un poco más, existen dos modelos de equilibrio de mercado.

“¿Cómo? ¿Todavía hay más que tengo que saber?” Sí, pero no desesperes. Por suerte para ti, nos tienes a nosotros para explicártelos de forma sencilla. 😉

 

A. Equilibrio estático

Este es el estado al que muchos negocios quieren llegar. ¿Por qué? Porque una vez alcanzado, se mantiene en el tiempo de forma duradera.

Aquí, tanto tu empresa como tus clientes, estáis satisfechos por el precio que vendes tus productos y la cantidad que produces.

Si consigues llegar a este estado, cualquier movimiento que hagas te hará perder ese equilibrio y todo se irá al garete.

Y para rizar aún más el rizo, dentro de este existen otros tipos:

  • Micro estático.
  • Macro estático.
  • Estático comparativo.

No llegaremos a ese nivel porque ya requiere de mayores conocimientos económicos.

 

B. Equilibrio dinámico

Tenemos que confesarte algo… el equilibrio estático está muy bien, pero es muy complicado de conseguir. De hecho, casi que podríamos decir que es algo imposible.

El motivo es que, aunque tus consumidores y tú os alineéis en el precio y la demanda, existen otros factores externos que ninguno de los dos controláis y que harán que todo cambie.

Por ejemplo, y volviendo al tema de los melocotones, imagina que se pone de moda consumirlos porque una estrella de Hollywood reconoce que es su secreto para mantenerse tan joven.

Eso hace que aumente la demanda y por tanto, se produce un desequilibrio en el mercado.

Desequilibrio que se mantendrá, hasta que el suministro sea otra vez el suficiente para todas personas que quieren comprar melocotones al precio que ellos consideran justo.

 

¿Qué ocurre fuera del equilibrio de mercado?

Ahora que tienes claro el concepto de equilibrio de mercado, es hora de que conozcas qué hay (o más bien qué ocurre) cuando tu negocio no está en él.

¿Un vacío oscuro? ¿Una realidad alternativa? No, en verdad es algo que cae por su propio peso.

 

1. Cuando produces más de lo que vendes

Tú, como el todo el mundo, quiere conseguir el mayor margen de beneficio posible y para ello, intentas comprar lo más barato que puedas y subir el precio de venta.

Pero claro, tal y como hemos visto, aquí hay dos partes: tú y tus clientes.

Puedes querer vender una cantidad de productos a un precio determinado pero, si tus consumidores no están dispuestos a adquirirlo por esa cantidad… ¿qué ocurre? Que te quedas con material al que no le das salida.

Esto es lo que se conoce como excedente (has producido más de lo que puedes vender). Aunque también puede deberse a un exceso de oferta (tienes mucha competencia).

Como es obvio, esta situación hace que te alejes de tu punto de equilibrio. ¿Cómo recuperarlo? Bajando los precios hasta llegar otra vez al lugar en que ambas partes estéis satisfechos.

 

2. Cuando no puedes hacer frente a la demanda

Como es obvio, también puede darse la situación contraria. Te puedes ver en la situación en la que no tienes la capacidad de “llegar” a todo el mundo.

Este también es un caso de desequilibrio de mercado solo que aquí eres tú el beneficiado ya que, al haber escasez de tu producto, puedes subir el precio.

¿Hasta dónde puedes aumentarlo? Ya lo sabes… hasta que llegues a ese punto en el que tanto tú como tus clientes estáis conformes.

En definitiva, hasta alcanzar el equilibrio de mercado. 😉

 

¿Qué tal andas de equilibrio?

Podríamos resumir todo lo que te hemos contado sobre el equilibrio de mercado como el Nirvana de los negocios. Ese lugar en el que, tanto tus consumidores como tu negocio, se encuentran en perfecta armonía.

Una pena que cueste tanto alcanzarlo…

Ahora te preguntamos:

  • ¿Qué te ha parecido?
  • ¿Tu negocio está equilibrado?

Puedes responder a esas preguntas o contarnos cualquier otro aspecto que te ronde la cabeza. Lo único que queremos es que no te vayas sin comentar.

No lo ibas a hacer, ¿verdad? 😉

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