Los errores más comunes en el proceso de coaching

coaching personal y procesional
Formación Empresarial

Antes de llevar a cabo un proceso de coaching, hay que dejar claro todos los aspectos, especialmente el coachee debe saber qué es lo que se espera en las sesiones y qué es lo que va a conseguir con ello, se le debe explicar muy bien el proceso y se debe saber si realmente esto es lo que necesita.

En ocasiones, por confusión de términos, algunas personas suelen ir a sesiones de coaching cuando no es eso lo que necesitan, cuando quizá lo único que les hace falta es formación, asesoría, mentoring o incluso un psicólogo.

No dejar claro a qué se comprometen tanto el coach como el coachee como las demás partes, ni tampoco cuáles son las normas del proceso puede ser un gran error, ya que es una parte básica para el mejor funcionamiento del proceso.

Se debe asimismo comprobar que el coachee está preparado y comprometido con el coaching y con el objetivo que se plantea, no comprobarlo es un gran error, como también es un gran error no comprobar que el coachee se somete voluntariamente al proceso de coaching que se va a llevar a cabo, hay que ver que no lo hace sólo porque lo mandan o tiene que hacerlo. Si no crees en la persona con la que vas a trabajar no debes aceptar trabajar con esa persona, ya que hay que creer que el coachee cuenta con los recursos que necesita para alcanzar sus objetivos y saber explotar esto.

El coaching es un proceso que no tiene por qué ir acompañado de otras disciplinas o herramientas, que puede valerse por sí, creer que debe ser complementado de otras cosas es un error ya que puede ser eficaz de por sí.

Durante las sesiones se pueden esconder grandes errores que se basan especialmente en intentar dirigir al coachee y no dejar que exprese exactamente lo que quiere decir, como el hecho de esconder consejos por medio de una pregunta, de intentar orientar las preguntas (en muchas ocasiones de forma inconsciente y esperando una respuesta concreta), no preguntar el para qué y sí hacerlo con el por qué, no orientar las preguntas hacia el futuro y sí hacerlo hacia el pasado, no tener en cuenta la comunicación no verbal cuya importancia es clave, realizar preguntas orientativas, definir objetivos y frases en negativo en vez de buscar el sentido positivo y muchas más. Existen muchos errores en ocasiones casi inconscientes pero que plantean la necesidad de planificar correctamente las sesiones y las reglas del juego para poder realizar coaching efectivo.

Otro de los errores clave es definir de forma incorrecta el objetivo general para que quede claro a ambas partes, ya que una mala definición puede dar lugar a confusiones o a que el coaching no resulte efectivo. Además, se debe promocionar el lenguaje positivo, no utilizar palabras como problemas u otras palabras con connotaciones negativas.

Entre sesión y sesión no debe pasar mucho tiempo, si bien lo máximo puede llegar a ser un mes, lo ideal es que sea al menos cada dos semanas. También hay que dejar pasar un tiempo para que el coachee realice las acciones a las que se compromete, por lo que no deben ser sesiones diarias ni cada poco tiempo.

El coach no es un amigo ni un confesor, sólo es una persona que orienta al coachee en el camino que la propia persona se marca y que debe recorrer. No debe dar sus opiniones, criticar ni ser un apoyo, sino que esta para escuchar y utilizar la información para que el propio coachee reflexione y marque su camino hacia sus objetivos. El único protagonista es el coachee, por lo que es un error que el peso de la conversación recaiga sobre el coach, que se considere el protagonista, ya que su papel se centrará sólo en intervenir cuando sea necesario y realizar preguntas clave.

La precipitación es un grave error que se puede producir, y es que el coaching es un proceso, y como proceso necesita su preparación, su tiempo, su capacidad de adaptación y se debe hacer sin prisas. No se debe esperar que se encuentre cada solución en uno o dos días, porque es algo que lleva más tiempo, es un camino más largo del que pueda parecer pero con buenos resultados.

En definitiva, el coaching es un proceso mediante el cual la persona llega a cumplir un objetivo general por sí mismo, aunque con el respaldo de otra persona, un proceso en que debe crear sus propios objetivos y camino, y un proceso en el que se pueden cometer muchos errores, por lo que el coach debe ser una persona preparada y con una experiencia que sabe lo que hace y por qué lo hace y su principal objetivo es conseguir sacar el mayor provecho de su coachee para que logre sus objetivos.

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