Los pagos variables como estrategia

Gestión Financiera

Muchas veces nos plantemos que estrategia seguir con nuestros empleados o colaboradores, si bien es mejor disponer de los mejores aunque el coste que nos suponga sea mucho mayor, o si bien preferimos tener una fuerza laboral de colaboradores de segundo nivel, menor capacitada pero que ya nos saque las funciones que pretendemos a un  coste menor. Quien suscribe se rebela ante esas dos posturas, entendidas de forma excluyente o pura, y tiene la suya propia.

Obviamente si quien firma tuviese que escoger sine qua non entre las dos opciones puras anteriormente comentadas, la respuesta sería clara: como norma general y para las funciones esenciales lo mejor al precio que sea, y para funciones secundarias según el caso concreto y en particular de cada función, de cada necesidad, etc. Ahora bien, como que en realidad, en muchas ocasiones las cosas no son tan sólo blancas o negras, sino que tienen sus matices, quien suscribe tiene su propia vía.

Dicho de otro modo, la mejor estrategia financiera (y productiva, etc.) que podemos optar con nuestros empleados o con nuestros colaboradores es la de ofrecerles lo máximo, sí, pero siempre unido a resultados, a la propia demostración de valúa del profesional y unido a nuestros beneficios, es decir, en muchas ocasiones si queremos lo mejor, eso tendrá un precio, un precio que deberemos satisfacer, pero nuestra mejor estrategia será unir a ese coste por tener o retener el talento a un variable que le permita a nuestro empleado o colaborador ganar y ganar más asociado a su rendimiento y resultados sin ir unido siempre a unos mayores costes iniciales para nosotros.

Así, un salario o un importe base que permita tener el capital, el valor humano acorde a lo que pretendamos es vital, pero más vital es aún ligar además de ese importe fijo un variable que sea el que realmente permita desarrollar al máximo posible la relación, los beneficios para ambas partes y en definitiva que sea el estímulo, la espoleta básica en el día a día de la acción profesional de nuestros empleados o colaboradores.

Dietas, incentivos, regalos, y un sinfín de propuestas en remuneración en especie o en otro tipo de ventajas que sean los que realmente den valor a esa relación y establezcan una relación de ganar-ganar para ambas partes.

Para nuestro empleado o colaborador, esa será la mejor manera de sacar al máximo su potencial y obtener lo máximo posible y para nosotros, entre otros tipos de estrategias donde esto también nos resultará beneficioso, esto nos resultará una buena estrategia para tener como se ha dicho un buen capital humano asociado parte de sus costes a los resultados realmente obtenidos.

En definitiva, nadie trabaja por amor al arte y menos los mejores, es más, lo normal y lógico es que a mayor valúa mayor cache tengamos que satisfacer, pero ello para nada va reñido con que ese caché podamos estructurarlo parcialmente o complementarlo con un buen paquete de un alto componente variable, una estructuración que pactada a la postre será beneficiosa para ambas partes.

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