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Nunca he creído que hayan buenas o malas películas, del mismo modo que nunca he creído que existan verdades o mentiras, pues siempre he entendido y creído que en realidad lo bueno y lo malo depende tan sólo del prisma, de la persona, de quien se lo mira, y eso también es aplicable  al mundo de los negocios y a aquellas películas que se dice resultan estimulantes, moralizadoras o aleccionadoras para el mundo de los negocios.

Es obvio, notorio e irrefutable  que existe una serie de películas más o menos pensadas para transmitir unas cosas, unos valores o lo que sea, pero de ahí a que para todos de esas películas se puedan extraer algo positivo que nos sirva para nuestra carrera profesional o para nuestra gestión empresarial media un trecho, y es que no creo, como digo en las películas que a todos nos forman, creo en la película que a cada uno y una de nosotros y nosotras nos aporta algo.

Dicho de otro modo lo anterior, ¿de qué sirve por ejemplo decir que una película bélica cualquiera nos aporta y nos muestra la importancia del compañerismo, del trabajo en equipo, de la táctica, si nosotros cuando vemos esa película se nos revuelven las tripas pues no soportamos el género bélico o de acción? A mi entender de nada, es decir, no es que esa película no aporte o no nos muestre eso, sino que lo que sucederá es que eso no nos calará porque nosotros no estaremos receptivos a esa película.

Mi consejo es que cada uno de nosotros nos hagamos nuestra videoteca particular, con nuestros géneros y títulos particulares, no intentemos ver como se matan a tiros para aprender no se que si odiamos eso, ni intentemos volvernos sensibles con Bambi si odiamos ese tipo de película infantil.

Todas, todas las películas son buenas o malas para alguien, todas, todas las películas aportan algo a alguien, de todas, todas las películas se puede sacar alguna conclusión, pero no de todas las películas se pueden sacar conclusiones ni aportaciones para todos, ni hay películas buenas o malas universales (a mi entender ni las que según el imaginario particular son peliculones imperdibles o bien bodrios insufribles, pues seguro que habrá alguien que detestará ese peliculón y otro que amará ese bodrio)

Así, que si prendemos darnos un maratón de películas y de palomitas para gestionar mejor nuestra empresa, para reorientar nuestra carrera profesional o lo que sea que intentemos lograr a través del séptimo arte, bien haremos, quizá de buscar consejo de que películas nos pueden ayudar a mostrar lo que queremos ver, pero recordemos que siempre, siempre, en última instancia el peliculón(o el bodrio) y la buena gestión y el cambio lo encontraremos en el interior de nosotros mismos.

En definitiva, a mi entender ya me quedan muchas dudas de que a través de una simple película descubramos la piedra angular que nos cambiará por siempre nuestra paupérrima carrera profesional o nos transformará en súper gestores empresariales si en realidad somos, digámoslo finamente y sin engañarnos, unos pésimos gestores, pero de lo que no me queda ninguna duda es de que el estímulo que si que es cierto que podamos sacar de una película lo saquemos si mientras la vemos bostezamos con ella, por mucho que los gurús del management nos digan que es lo más de lo más para lograr no sé qué.

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