Nuestro cliente tiene derechos

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Poner un producto o un servicio a disposición de un cliente, significa deberlo poner con unas determinadas condiciones y garantías, y por supuesto también significa que el cliente pueda devolverlo si se repiensa de su adquisición. Hoy y aquí, vamos a hablar del derecho de desistimiento que se otorga al consumidor y al usuario de un contrato que haya firmado con nosotros.

Concretamente el derecho de desistimiento se encuentra regulado por la LGDCU (Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios) y es un derecho que otorga la plena facultad al consumidor y al usuario para desistir sin dar explicaciones de cualquier contrato que haya firmado con nosotros para adquirirnos productos o servicios.

Obviamente la ley regula el derecho de desistimiento y pone las limitaciones y condiciones al respecto de que el consumidor y el usuario puedan ejercerlo. Pero es de justicia decir que la ley les otorga al consumidor y al usuario amplias facilidades al respecto con el objetivo de que pueda ejercerlo y no se le pueda negar dicho ejercicio.

Concretamente la LGDCU establece en su artículo 68.1 que “el derecho de desistimiento de un contrato es la facultad del consumidor y usuario de dejar sin efecto el contrato celebrado, notificándoselo así a la otra parte contratante en el plazo establecido para el ejercicio de ese derecho, sin necesidad de justificar su decisión y sin penalización de ninguna clase”, por lo que vista esa facultad que la ley otorga al consumidor y al usuario vemos que la simplicidad para que el mismo pueda ejercerlo.

Al respecto de dicha ley y que debemos tener en cuenta para nuestro cliente existen muchas otras consideraciones, pero nos serán especialmente útiles tres: el plazo del que dispone el consumidor y el usuario para ejercer el derecho, la forma en que debe hacerlo, y la imposibilidad de negarle ese derecho.

En consecuencia, vemos que la ley establece para el plazo que el consumidor y el usuario pueda ejercer ese derecho que “el consumidor y usuario dispondrá de un plazo mínimo de siete días hábiles para ejercer el derecho de desistimiento. Será la ley del lugar donde se ha entregado el bien objeto del contrato o donde hubiera de prestarse el servicio, la que determine los días que han de considerarse hábiles” (Art.71.1 de la LGDCU), y a su vez la misma ley no le requiere mayor formalidad para ejercerlo, tan solo le indica al respecto que “El ejercicio del derecho de desistimiento no estará sujeto a formalidad alguna, bastando que se acredite en cualquier forma admitida en derecho. En todo caso se considerará válidamente ejercitado mediante el envío del documento de desistimiento o mediante la devolución de los productos recibidos” (Art.70 de la LGDCU), y nos impide como empresa que podamos impedirle o hacerle renunciar a ese derecho mediante por ejemplo cláusulas previas pues al respecto indica que “serán nulas de pleno de derecho las cláusulas que impongan al consumidor y usuario una penalización por el ejercicio de su derecho de desistimiento” (Artículo 68.1 en su parte final, de la LGDCU)

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