Proactividad, descubre todos los beneficios que tiene para tu negocio contar con trabajadores que tienen esta cualidad

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Gestión por competencias

Proactividad. Si existe un término que se repite desde hace un tiempo en el mercado laboral es ese.

Y si no, de las últimas ofertas de empleo que has leído, ¿en cuántas se pedía que el candidato fuese una persona proactiva? Estamos seguro que en unas cuantas… Y tú puedes estar preguntándote ¿qué signfica ser proactivo? ¿Qué características debes tener para considerarte de esa manera? Y sobre todo, ¿por qué cada día es más importante para las empresas que sus trabajadores sean así?

Esas son unas muy buenas preguntas que contestamos en las próximas líneas así que, si quieres aumentar tus posibilidades de contratación, no puedes perdértelas.

Aunque no lo harás si eres proactivo. 😉

 

¿Qué es la proactividad?

Si vas a la Wikipedia en busca de la definición de proactividad, te encuentras esto:

La proactividad o el comportamiento proactivo de los individuos se refiere al comportamiento anticipatorio, orientado al cambio y autoiniciado en situaciones.

O dicho de otra manera, la proactividad es una actitud en la que una persona asume el control absoluto de su conducta de forma activa. Significa tomar la iniciativa, anticiparse a los hechos, ser responsable por lo que suceda y decidir en cada momento.

Una persona proactiva es capaz de reaccionar ante cualquier circunstancia, pero ser proactivo no significa ni actuar con rapidez ni de forma desorganizada… ¡No es solo llevarse por los impulsos! Además, un individuo proactivo no se queja si en el trabajo las cosas no van como espera, sino que trabaja para conseguir los objetivos y genera cambios constructivos en la organización.

 

Características de las personas proactivas

¿Te consideras alguien así? ¿Crees que en alguna de las áreas de la empresa hay un compañero con esa actitud? Para descubrir si es así, debes saber que a las personas proactivas en la empresa se conocen por:

  • Tener creatividad
  • Transformar las ideas en acciones
  • Actuar, no esperar a ver qué pasa
  • Buscar nuevas oportunidades
  • Crear cambios positivos
  • Anticipar, prevenir y resolver problemas
  • Actuar de forma diferente en función de cómo deban hacerlo
  • Estar orientadas a resultados
  • Perseverar, no rendirse
  • Ser flexibles
  • Ser responsables de sus actos
  • Serlibres de su propia conducta
  • Ser positivos
  • No limitarse a cumplir órdenes o desempeñar sus funciones sin más

Eso de forma muy general pero en concreto, una persona proactiva siempre reúne las siguientes características.

 

1. Tienen plena confianza en ellos mismos

No es que no tengan abuela y estén encantados de haberse conocido pero, como te contamos antes, las acciones que hacen están más que meditadas y estudiadas. En definitiva, tienen la certeza de que han tomado la mejor decisión.

Esto hace que en la mayoría de ocasiones, los resultados sean positivos y tarden poco en verse y si eso se repite una y otra vez a lo largo del tiempo, es inevitable que la confianza en sus decisiones y en sí mismos aumente.

 

2. Conocen sus límites y puntos fuertes

Que el punto anterior no te lleve a pensar que las personas proactivas se creen una especie de semi-dioses que no tienen debilidades… Porque es justo lo contrario. De hecho saben a la perfección cuáles son sus puntos débiles y dónde flaquean, la única diferencia es que a ellos no les supone un problema.

No pierden el tiempo quejándose por no saber algo. Si es importante buscan la manera de eliminar ese “déficit” y si no pueden, encuentran otra forma de alcanzar sus objetivos. Cualquier acción menos quedarse de brazos cruzados.

 

3. Su forma de expresarse es en positivo

De alguien proactivo nunca saldrán las palabras “esto no lo puedo hacer” o “me rindo”. No están en su lenguaje.

Piensa que son personas que de forma constante están buscando cómo solucionar los problemas que van surgiendo en su trabajo, en su vida y en cualquier otro ámbito en el que se encuentren, ¿crees que podrían hacerlo si su forma de ser fuese pesimista? Por supuesto que no.

 

4. Reciben las críticas sin problema

Y no porque no les importe equivocarse y que los demás se lo señalen, sino porque son conscientes de que nadie nace sabiendo, y que hasta de los errores se puede sacar algo positivo y aprender de ellos.

Ese es el motivo tampoco les guardan rencor a los compañeros o personas que se los indican y por tanto, generan un ambiente de trabajo más relajado.

 

5. Parecen hiperactivos

Culo-inquieto, manojo de nervios, hiperactivo… Son algunos de los calificativos más comunes que se usan para describir a las personas proactivas.

Y es normal que los que estén a su alrededor las llamen así, porque alguien proactivo es difícil que esté todo el tiempo tirado en el sofá viendo pasar las horas sin hacer nada. Pero recuerda lo que te hemos contado antes, nunca actúan de forma precipitada.

 

6. Piensan “fuera de la caja”

La expresión “out of the box” se utiliza cuando alguien es capaz de ver algo con una perspectiva que se aleja de la establecida, cuando piensa diferente al resto.

Esta es una de las principales características de las personas proactivas ya que, en su constante búsqueda de soluciones, tienen que abrir su mente a nuevos horizontes y salirse del “pensamiento único” que impera hoy en día.

 

7. Abiertas al cambio

Después de lo que acabamos de contarte, es algo obvio. ¿Cómo vas a salirte de la caja si eres una persona a la que no le gustan los cambios? Por eso la gente que es proactiva no tiene miedo de probar las novedades que surgen y son capaces de adaptarse a los cambios que llegan.

La rigidez no va con ellos.

 

8. Trabajan a largo plazo

Para una persona proactiva, el corto plazo no es relevante, porque no buscan solucionar el problema que haya surgido esta vez y esperar hasta que llegue el siguiente. Ellos quieren que no vuelva a ocurrir este ni otro.

Por eso, siempre sus metas son a largo plazo y no paran hasta conseguirlas.

 

9. Son capaces de controlar sus emociones

Como ya hemos dicho varias veces a lo largo del post, una persona proactiva no para hasta que alcanza la meta que se ha marcado. Pero lo mejor es que es consciente que durante el camino, habrá momentos de:

  • Desesperación.
  • Cansancio.
  • Ganas de abandonar.
  • Etc.

Y a pesar de eso sigue su camino, porque sabe que esos tipos de sentimientos no aportan nada positivo… Al contrario, le alejan de su objetivo. Eso además, como te hemos contado antes, hace que el ambiente en el trabajo sea mejor y que no caigan en el síndrome burnout.

 

La empresa y los empleados proactivos

Una persona que es consciente de su vida, define objetivos y lucha por conseguirlos tomando decisiones en lugar de dejarse llevar por las circunstancias suele ser una persona proactiva. Lo puede ser en el mundo laboral, en su vida personal o en ambos entornos.

Muchos estudios afirman que un comportamiento proactivo en el trabajo tiene consecuencias positivas y beneficiosas tanto para los trabajadores como para la empresa. Y por eso la proactividad es, a día de hoy, una herramienta imprescindible para que las empresas sobrevivan y crezcan en un entorno cambiante como en el que estamos.

 

1. El jefe proactivo

Un líder proactivo es una persona con:

  • Iniciativa.
  • Positivismo.
  • Empatía.
  • Capacidad de motivación y automotivación (aquí tienes un post sobre motivación y otro sobre automotivación por si quieres ampliar conocimiento).
  • Comunicación (si quieres mejorar la tuya, tienes que leer este artículo sobre la escucha activa).
  • Firmeza.
  • Asertividad.
  • Cordialidad y educación.
  • Capacidad de innovación y creatividad.
  • Visión de futuro.
  • Responsabilidad de sus actos.
  • Otras cualidades positivas.

Además, es una persona que hace las cosas bien y da ejemplo. No compite, colabora con los demás para conseguir los objetivos empresariales. En definitiva, se trata de un buen jefe.

 

2. Los empleados proactivos

Que un negocio cuente con personas que actúen de esta manera es vital si quiere crecer y alcanzar nuevas metas. Y para ello, la empresa puede favorecer la proactividad de sus empleados de las siguientes maneras:

  • Involucrándolos en las metas y objetivos empresariales.
  • Siendo receptivos a sus ideas y sugerencias de mejora.
  • Dejando cierta libertad de actuación a sus trabajadores.
  • Animando a dejar los miedos a equivocarse.
  • Creando espacios de creatividad.
  • Favoreciendo la comunicación empresarial.

Esas son algunas opciones muy generales para favorecer la proactividad de tus empleados pero, si buscas ejemplos concretos, te proponemos los siguientes:

  • Cultura de la solución: se trata de que si alguien encuentra un problema, solo puede señalarlo si aporta una solución.
  • Genera confianza: si quieres que tus empleados tomen la iniciativa, es vital que sepan que la empresa confía en ellos y les da autonomía.
  • ¿Quién tiene la mejor idea?: si eres consciente de que existe un problema, una especie de “concurso” entre tus trabajadores para ver quién tiene la mejor solución es una idea genial. Eso sí, es importante que se haga de forma que no compitan entre ellos y se genere mal ambiente.
  • Implanta el teletrabajo: aquí se mezcla la prueba de que confías en tus empleados y el aumento de la proactividad al estar en un ambiente más acogedor para ellos. ¡Todos salís ganando! (te dejamos este post donde hablamos sobre trabajar desde casa).

Cualquiera de ellas es una buena opción para despertar la proactividad en tus empleados.

 

Proactividad y reactividad, ¿en qué se diferencian?

Pues lo mismo en que se diferencian el azúcar y la sal o el blanco y el negro, en que son concepto opuestos.

Las personas reactivas, tal y como tu propio nombre indica, solo reaccionan cuando llega el momento y hasta entonces, no se han parado a pensar cuál es el siguiente paso que deben dar o cómo resolver la situación si es desfavorable.

Es decir que este tipo de personas dejan que la vida les vaya guiando por donde ella quiera, sin ser capaces de cogerla por las riendas y seguir el camino que ellos quieren.

Un ejemplo de alguien reactivo es aquel que tiene un negocio, saca un producto nuevo al mercado, les dice a sus clientes la novedad y espera que estos muevan ficha y lo compren. Sin embargo, una persona proactiva creará campañas de márketing, antes habrá estudiado a su público objetivo y después de todo, analizará qué ha pasado y buscará qué puede mejorar.

 

¿Cómo piensa una persona reactiva?

Como ya habrás imaginado, si eres un emprendedor y llevas una pequeña o mediana empresa, ser reactivo es como querer subir una montaña con la mochila cargada de piedras… Se puede hacer, pero te costará más trabajo y esfuerzo que no son necesarios.

¿Y cómo puedes saber si lo eres o no? ¿Vas al médico y que te haga unas pruebas? Tranquilo, es bastante más sencillo. Si algunos de los siguientes pensamientos son recurrentes en ti, es muy probable que seas una persona reactiva.

 

1. No me siento valorado

Vamos a ser sinceros contigo, la mayoría de ocasiones los pensamientos que tienen las personas reactivas son excusas. Y entre las más comunes está esta, que consiste en basar la autoestima en que los demás valoren tu trabajo y no darte mérito a ti mismo.

Esto, que hasta cierto punto es normal, pasa a ser un problema gordo porque los demás no pueden estar todo el tiempo diciéndote lo bien que haces tu trabajo. Además, tan importante es eso como que seas capaz de valorarte a ti mismo y reconocerte tus méritos.

 

2. No hay tiempo

Siguiendo con las excusas que te atan a una vida reactiva, una de las más usadas es la de la falta de tiempo. Eso de que no te alcanza el día está muy bien para no sentirte mál contigo mismo, pero la verdad es que no necesitas días de más de 24 horas, lo que necesitas es organizarte mejor.

Si no, ¿por qué hay gente que puede salir a entrenar, ir al trabajo y salir con los amigos mientra tú, apenas tienes tiempo para ver la tele? La clave es planificar cada minuto.

 

3. No tengo el dinero para lograr mi meta

Si es así, y no encuentras la manera de conseguirlo, la solución es muy sencilla: busca otra meta. Está muy bien tener sueños, luchar por alcanzarlos y que se conviertan en realidad pero, obsesionarse con ellos cuando no puedes cumplirlos no te lleva a ningún lado… Bueno sí, a la reactividad.

Como decía Calderón de la Barca, “los sueños, sueños son”.

 

4. No digo lo que pienso

Para qué a hacerlo, ¿verdad? Si total… Tampoco es que vaya a cambiar algo. Pues debes saber que pensar así oculta un problema muy importante: no estás comprometido con lo que estás haciendo.

Y es justo esa falta de compromiso lo que hace que tu jefe no esté contento con tu rendimiento o que no te vayan a conceder el aumento que pediste y tanto mereces.

 

5. No quiero llamar la atención

“No es que no quiera decir lo que pienso, pero prefiero permanecer en un segundo plano”. Excusas y más excusas.

Está bien si eres una persona que no disfruta estando debajo del foco, pero en el momento en que se vuelve una salida para no afrontar retos nuevos y salir de tu zona de confort, la reactividad está ganando terreno.

 

6. Ya lo haré luego

Ay ese “mañana lo hago”… Y luego resulta que ese día nunca llega. Pues al igual que ocurre en puntos que ya hemos visto, esa es una señal de apatía y falta de compromiso que tan poco gustan a tus superiores.

Y ni que decir tiene que si eres tu propio jefe, lo único que estás haciendo con esa forma de pensar es poner obstáculos en tu negocio.

 

Cuéntanos, ¿la proactividad forma parte de tu vida o no?

Esto es todo lo que queríamos contarte sobre la proactividad, ya conoces su importancia y por qué todas las empresas quieres empleados así. Ahora queremos escucharte a ti y que nos cuentes cuál es tu situación.

¿Has descubierto que eres una persona proactiva y no lo sabías? O por el contrario, ¿te has dado cuenta que la reactividad está dentro de ti? Y si es así, ¿cómo piensas darle la vuelta a la situación? Quizás si nos lo cuentas en los comentarios alguien pueda echarte una mano.

Pero antes de que te lances a ellos, si quieres ampliar más información, te recomendamos un libro que puede interesarte: “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” de Stephen Covey.

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