Saber mantener la calma en los momentos de presión

Para dirigir una empresa como comúnmente se diría hay que manejar muchas teclas y para dirigir un negocio hay que estar en todos los ruedos. Y una de esas teclas que hay que tocar, y en uno de esos ruedos donde hay que saber lidiar, es en el terreno financiero, en la partitura de la estrategia financiara que hemos decidido tomar, y en el ruedo en el que la debemos hacer lidiar.

Y como en todo, para desarrollar adecuadamente una estrategia financiera que nos hayamos marcado para nuestra empresa harán falta muchas cosas,  harán falta conocimientos, hará falta suerte, hará falta sabiduría, pero especialmente hará falta temple, compostura, y muy, muy especialmente saber mantener la calma en los momentos de presión. Momentos de presión que nos engañemos, en una empresa, en lo financiero, como en casi cualquier otro ámbito de la empresa, haberlos los habrá.

Saber mantener la calma en los momentos de presión es ya no tan sólo necesario, sino imprescindible para cualquier gestor de cualquier negocio que se precie y en general para cualquier profesional. Y es que la calma, ese valor tan preciado, resulta clave para poder abordar los momentos difíciles que inexorablemente, como decía, en nuestro día a día se nos presentarán.

Problemas de liquidez, tensiones en nuestras cuentas, decisiones que deberemos tomar que ponen en riego o en jaque, o que incluso entran en controversia la estrategia financiera que tenemos planteada. Factores habituales del día a día que de saberlos manejar adecuadamente pueden llevar a nuestro negocio ha ser navegado por aguas tranquilas, o bien que nos pueden someter a un remolino de turbulencias y amenazas de impredecibles consecuencias. Pero sea como sea, y estemos en la fase que nos encontremos, la respuesta calmada y tranquila, la respuesta serena, la respuesta inteligente y pensada, es la respuesta adecuada.

Reaccionar airadamente, perder los nervios, ser pasto de la ansiedad y del nerviosismo más desaforado de buen seguro que no es la mejor manera de afrontar cualquier problema, percance o situación diferente, anómala o no deseada. Por el contrario responder y reaccionar con calma y serenidad  a cualquiera de esas situaciones es el camino más corto para lograr salir de la situación de forma airosa y decidida.

Sé que lo que digo es muy fácil de decir, pero en muchas ocasiones difícil de aplicar. Sé que es muy fácil de decir que reaccionemos con calma, pero entiendo que en el momento que las cosas se salen del camino que teníamos establecido, la sangre nos empieza a hervir y saltaríamos a la yugular de cualquiera.

Para finalizar, sólo una reflexión: si bien es difícil de reaccionar con serenidad, con calma y con sosiego a muchas situaciones, por qué no probamos a pensar qué pensarán de nosotros y qué imagen de gestores y de jefes tendrán de nosotros si respondemos como posesos. Eso especialmente si tenemos personal o gente a nuestro cargo, de buen seguro que nos puede hacer reflexionar, y mucho.

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