Síndrome burnout o del trabajador quemado: el estrés que puede hacer arder tu negocio

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Recursos Humanos

¿Llegas al trabajo y, de repente, te pones de un humor de perros? ¿Cada mañana, cuando suena el despertador, te cuesta más no tirarlo contra la pared? A lo mejor sufres el síndrome burnout.

Si no sabes en qué consiste esta enfermedad relacionada con el mundo laboral, has llegado al lugar indicado.

En el artículo de hoy vamos a “destriparte” por completo este síndrome: qué es, sus síntomas principales, cómo combatirlo y, en general, todo lo que necesitas saber sobre él.

Así que, relájate, cuenta hasta diez y no te preocupes, tenemos el extintor a mano 😉

 

¿Qué es el síndrome bournout?

También conocido como síndrome del trabajador quemado, en la Wikipedia se describe de la siguiente manera:

Un padecimiento que a grandes rasgos consistiría en la presencia de una respuesta prolongada de estrés en el organismo ante los factores estresantes emocionales e interpersonales que se presentan en el trabajo.

Como dice, básicamente consiste en un tipo de estrés laboral, con la diferencia de que se prolonga en el tiempo o, lo que es lo mismo, es crónico.

El nombre de síndrome de burnout proviene del inglés “burn-out” que significa agotarse o consumirse. Entre sus características destacan la falta de energía ,tanto física como mental, y los cambios de humor repentinos. Tranquilo, de esto hablaremos más adelante en profundidad.

La primera vez que se usó este término fue en 1969 por H.B. Bradley, que lo llamó “staff burnout” ya que los primeros trabajadores en los que detectó este síndrome, eran los policías que trataban con jóvenes delincuentes.

Fue en los años 70, cuando el psicólogo Herbert Freudenberger acuño el término tal cual lo conocemos hoy en día y, al poco de comenzar la década de los 80, las psicólogas C. Maslach y S. Jackson acuñaron una definición más precisa de esta enfermedad:

Un síndrome de cansancio emocional, despersonalización y una menor realización personal, que se da en aquellos individuos que trabajan en contacto con clientes y usuarios.

Como ves, se trata de un tipo de estrés que se manifiesta solo en el entorno laboral.

 

Tipos de síndrome del trabajador quemado que existen

Cuando hablamos de síndrome de burnout, hay que diferencias entre las dos clases que existen:

  • Burnout activo: todos los trabajadores afectados suelen pasar por esta fase al comenzar con esta enfermedad, ya que es aquí donde el empleado muestra resistencia y una actitud positiva para intentar salir del agujero en el que está empezando a entrar: intenta controla sus enfados, tomar las críticas como constructivas, hablar y escuchar sin perder el control, etc.
  • Burnout pasivo: en este caso, ocurre todo lo contrario al tipo activo. El trabajador que se encuentra en este punto se ha abandonado a la derrota, por lo que no hace ningún esfuerzo para cambiar la situación.

Como ves, y a pesar de ser ambas situaciones insostenibles, la diferencia entre ambas es más que notable.

 

Los trabajos con índices más altos de síndrome de burnout

Ya te hemos contado que, en general, este síndrome se manifiesta en los empleos donde se trabaja de cara al público pero, dentro de todos esos posibles trabajos, existen dos donde esta enfermedad hace estragos.

Una de esas profesiones es cualquiera que se realice en un hospital. El ritmo de trabajo, pacientes enfermos y de muy mal humor, habitaciones masificadas, turnos rotativos o la incapacidad de poder llevar a cabo lo aprendido durante los estudios, hace que el nivel de frustración de los empleados de este sector sea muy elevado.

Los otros grandes afectados por el síndrome del trabajador quemado, son los docentes. A este gremio le pasa prácticamente lo mismo que a los enfermeros y médicos, solo que en vez de pacientes tienen que lidiar con clases de 30 niños, algunos padres irrespetuosos y un montón de trabajo en casa.

 

Síntomas del síndrome burnout

Los síntomas del síndrome del hombre quemado son bastante parecidos a los relacionados con cualquier otra forma de estrés laboral, con el matiz de que, en este caso, suelen ser más intensos y perduran en el tiempo.

A la hora de tratar este tema, hay que diferenciar entre los síntomas a nivel emocional y a nivel físico.

El síndrome de burnout a nivel de emociones

Ya te lo hemos contado antes, pero volvemos a insistir. El primer comportamiento que debe hacer saltar tu alarma de burnout son los cambios de ánimo (tanto tuyos como de algún compañero).

Si notas que todo te sienta mal o que cualquier cosa te cabrea, plantéate la posibilidad de que tu trabajo te quema. Ese es el síntoma principal, pero hay otros como:

  • La falta de motivación: cada minuto en tu puesto de trabajo se hace interminable y eres incapaz de cumplir con tu objetivos. No encuentras motivos para realizar tus tareas.
  • Cada vez estás más estresado: en un entorno laboral, puede haber épocas de mucho trabajo que, normalmente, generarán un ambiente muy estresante. Cuando llega ese momento, no eres capaz de controlar tus emociones.
  • Notas que la cabeza “se te va”: al no tener la mente en las obligaciones de tu puesto laboral, empezarás a perder los papeles, olvidar tareas, etc.

¿Te identificas con alguno de estos síntomas?

 

El síndrome de burnout a nivel físico

Por increíble que parezca, es muy común que esta dolencia también se manifieste en tu cuerpo de alguna de estas maneras:

  • Dolor en el cuerpo: al encontrarse en constante tensión, empezarán a aparecer dolencias musculares en varias zonas de tu cuerpo, sobre todo en forma de contracturas.
  • Otras afecciones: puede que empieces a padecer otras enfermedades como dolores de cabeza, irritación de la piel o digestiones pesadas. Aunque no lo parezca, están relacionadas de forma directa con este síndrome. Ya lo decían los romanos: “mens sana in corpore sano”.

Como ves, es un problema que puede llegar a ser muy serio, no solo para la persona que lo padece, sino también para el equipo.

 

¿Por qué se llega al síndrome del trabajador quemado?

Como todo en esta vida, al síndrome burnout no se llega porque sí. Existen ciertos factores que pueden favorecer que un trabajador se vea afectado por esta enfermedad.

A continuación, vamos a contarte algunas de las situaciones más comunes que pueden desencadenarlo.

 

La planificación

Cada empresa tiene su manera de trabajar y, en principio, intenta que sea la forma más productiva posible. Y decimos “intenta” porque, en muchas ocasiones, no es así.

La necesidad de papeleo para todo, proyectos que son “para ayer”, empleados que nunca salen a su hora, trabajar horas extras (en algunos casos no remuneradas) o tener que llevar el trabajo a casa, son un caldo de cultivo excelente para que una persona se “queme”.

 

Las propias exigencias del trabajador

Tampoco es justo cargar toda la culpa sobre el empresario. En muchos casos, será el propio empleado el responsable de sufrir síndrome burnout.

En este caso, el problema viene cuando el trabajador se exige demasiado, ya sea buscando que su jefe esté contento con su trabajo o un aumento de sueldo. Es normal tener expectativas de mejora, pero estas no deben convertirse en algo que llegue a generar malestar y que, al final, se conviertan en un obstáculo.

 

La forma de ser de la persona

Seguimos repartiendo responsabilidades, ya que también es un factor determinante a la hora de sufrir síndrome de burnout las cualidades de cada uno.

A pesar de que no existe ningún estudio que relacione esto, sí que muchos psicólogos coinciden en que las personas poco seguras, dependientes o conformistas, son más propensas a sentir que su trabajo les quema.

Así que, es tarea del departamento de recursos humanos detectar este tipo de comportamientos a la hora de intentar contratar al trabajador ideal.

 

Problemas de acoso laboral

Como es normal, una situación de acoso laboral o mobbing, puede hacer que una persona sienta pocas ganas de acudir a su puesto de trabajo.

Es tarea de un buen líder detectar este tipo de comportamientos y ponerles fin de forma inmediata. No debe de temblar el pulso si la situación requiere el despido del acosador.

 

Elevado nivel de responsabilidad

Ya sea porque ha querido tener mayor protagonismo en la empresa, el tipo de puesto que ocupa, o porque todo el mundo acude a la misma persona para solucionar sus problemas, un cargo de alta responsabilidad suele ir acompañado de muchos estrés.

Y si este se prolonga en el tiempo, es muy probable que se convierta en síndrome burnout, aunque también puede darse en trabajos donde el error no es una posibilidad o se necesita una capacidad de concentración muy alta.

 

Jornadas maratonianas o turnos poco atractivos

Existen puestos de trabajo que, por sus características, su jornada laboral excede de las ocho horas diarias. Ante turnos de hasta 24 horas, es normal que haya personas a las que su trabajo se les haga cuesta arriba.

Otro clásico en el síndrome burnout son los turnos rotativos. En este caso, el problema viene cuando se trabaja, por ejemplo, una semana de tarde, la siguiente de mañana y la próxima de noche.

Esto hace que el cuerpo nunca llegue a coger ritmo de comidas y sueños, lo que repercute en el estado de ánimo del empleado y, a la larga, en burnout.

 

Trabajos muy repetitivos

A pesar de que, como te hemos dicho más arriba, lo normal es que el síndrome burnout se de en personas que trabajan de cara al público, esto no significa que no pueda manifestarse en otras situaciones.

La explicación de esto es que, los trabajos monótonos suelen ser poco estimulantes, lo que a la larga deriva en frustración y estrés, ya que a nadie le gusta estar todo el día haciendo lo mismo.

 

¿Cómo afecta al trabajador este síndrome?

Ya te hemos contado los síntomas del síndrome burnout pero, por desgracia, estos pueden desencadenar en otros trastornos y situaciones más graves todavía.

Esta demostrado que las personas, ante situaciones que les sobrepasan, suelen buscar desahogo en conductas autodestructivas como puede ser alcoholismo, consumo de drogas, tabaco, etc.

También puede derivar en trastornos del sueño como insomnio, pesadillas y desvelos a mitad de la noche. Todo ello repercute en una mala calidad del sueño y, por lo tanto, un mal descanso.

Si juntas todo esto, dará como resultado una bajada de las defensas del organismo, lo que significa que el trabajador será más propenso a coger enfermedades y, si se prolonga en el tiempo, cada vez serán más graves.

Y todo esto sin mencionar que, todo lo anterior, acabará afectando de manera negativa a la familia y amigos.

 

Tratamiento del síndrome burnout: ¿qué puedes hacer para combatirlo?

Si después de todo lo que te hemos contado, piensas que de esta enfermedad no se sale, estás muy equivocado.

No te vamos a engañar, puede no ser sencillo (sobre todo si estás ya en el burnout pasivo), pero con estos consejos que te vamos a dar ahora y determinación, cualquiera puede conseguirlo.

 

Identifica qué o quién es el responsable

Para vencer a tu enemigo, el primer paso es conocerlo. Por eso es muy importante que descubras la situación o persona que hace que tu trabajo te queme. Si no lo haces, será como querer apagar un incendio sin saber dónde está.

 

Cambia el chip

Lo sabemos, si fuese tan fácil hacerlo como decirlo, nadie entraría en el síndrome burnout. Aún así, sigue siendo otro de los pilares fundamentales para vencer esta enfermedad.

 

Realiza alguna actividad física

El deporte es salud y genera endorfinas, la sustancia encargada de hacerte sentir bien.

Además, mientras lo practicas, puedes dejar tu mente en blanco o concentrarte solo en lo que estás haciendo en ese momento, lo que despejará tu mente y le dará un respiro a tu cerebro.

 

Busca ayuda

Encerrarte en ti mismo y ocultar tus problemas no suele funcionar como solución. Habla con tus amigos, familiares, compañeros del trabajo o cualquier persona que creas que puede echarte una mano.

Y no descartes la ayuda de profesionales. Ir al psicólogo no significa que estés loco.

 

Esto es todo sobre síndrome burnout, ¿te vas a dejar arder?

Hasta aquí ha llegado nuestra guía sobre el síndrome de burnout. Esperamos que no estés en esta situación y que nunca te veas así pero, si hemos llegado tarde, no dudes en hacer todo lo que te hemos contado, ¡funcionará!

Y como siempre te decimos, si tienes cualquier cosa que contarnos, tienes justo debajo los comentarios.

¡No los dejes en blanco!

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