Spotify, la música y las discográficas

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Solo hace falta abrir cualquier periódico, o visitar múltiples Webs o blogs o incluso visitar las calles de nuestras ciudades para leer, escuchar o contemplar las múltiples quejas que vienen de algunos sectores empresariales, quejándose de que su “sector está en peligro”, de que “determinada competencia les hace mucho daño” o de que los horarios de no se que establecimientos “les perjudican enormemente”, ¿y si en lugar de quejarnos nos reinventamos?

Los pequeños comercios se quejan de las grandes superficies, las grandes superficies de la competencia desleal (¿desleal?) que según dicen les hacen los comercios regentados por personas foráneas y todos se quejan de que su negocio no va para adelante, ¿y si buscamos soluciones? Spotify es un buen ejemplo.

Todos se quejan pero muy pocos (entre ellos se encuentra Spotify) hacen nada para remediarlo, todos se quejan pero nadie reinventa su sector, y sin duda esperar la muerte del sector puede resultar una muy cómoda posición, pero lo que sin duda resulta es una posición nada productiva. Así lo han entendido algunos, algunos entre los que por ejemplo a todas luces no se encuentra el sector de la industria discográfica tradicional. Y es que este sector nos ilustra como nadie, como un paso en falso y mantenerse en una posición permanente de victimismo les lleva  a la decadencia, al ostracismo y a la muerte por inanición.

Y es que no nos engañemos, lo que estaba en juego si nos centramos en caso de las discográficas, no era la música en si misma, lo que estaba en juego es el modelo de industria que se generó a su alrededor. Cantantes, músicos y en general personas que crean y viven de la música las ha habido a lo largo de toda la historia, las sigue habiendo y las habrá. Puede que lo que desaparezca (porque se transforme) es lo que se genera a su alrededor, no la música en sí mismo. Y eso por ejemplo lo entendió muy bien Spotify, cuando creo un nuevo entorno, un nuevo circuito para la música del que ellos sí viven (y muy bien, ¿no?).

Lo dicho anteriormente (con sus matices y particularidades) es apto y apropiado para todo tipo de negocios (pues no solo de música y Spotify vive el ser humano), pues no nos engañemos, lo que va a desaparecer no es la necesidad de comprar un determinado producto, en todo caso lo que se transformará es el como la persona adquiere ese producto, y para eso hemos de estar abiertos a los cambios, y en todo caso si los cambios no nos favorecen, ¿por qué no los creamos? Sí Spotify lo hizo, ¿porque no nosotros?

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