Tesla, la aventura de un sueño

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Mercados Financieros

Si algo hay incuestionable, es la grave situación medioambiental en la que se encuentra nuestro planeta. Según datos de la OMS, la contaminación del aire supone un riesgo real para la salud, siendo la causante de cáncer de pulmón, enfermedades crónicas, accidentes cerebrovasculares…

Ante los probados efectos que las emisiones contaminantes han causado en nuestro ecosistema, urge actuar con responsabilidad medioambiental. Algunos gobiernos mundiales, especialmente los europeos, están comprometidos con la implantación de medidas e incentivos para tratar de revertir la situación (no así los principales países emisores de gases de efecto invernadero) como se concluyó en la pasada edición de la Cumbre Social por el Clima celebrada en Madrid.

Para solucionar el problema de las emisiones de CO2, causadas en gran medida por las emisiones provenientes del transporte, se hace indispensable realizar una transición hacia la obtención de recursos de manera sostenible, apostando por un abastecimiento de energía seguro que no esté condicionado por los habituales conflictos que rodean a algunos de los principales proveedores de las energías más contaminantes como el petróleo, así como a lograr un estado de independencia energética en la que los países sean capaces de producir sus propias energías eólica, solar etc.

La movilidad, un aspecto fundamental a tratar

La congestión en los núcleos urbanos y la contaminación, tanto del aire como la acústica, podrían verse reducidas en gran medida si se tomaran las medidas adecuadas, que requieren de una actuación coordinada de las instituciones para ejecutar la transición justa hacia un futuro sostenible.

La movilidad es una de las cuestiones esenciales y en algunas ciudades como Londres y Estocolmo los ayuntamientos imponen restricciones a la circulación para controlar el tráfico de los vehículos de combustibles fósiles, y así gestionar la contaminación ambiental.

Tesla es una de las empresas más significativas en cuanto a la fabricación de vehículos eléctricos se refiere. Situada en Silicon Valley y propiedad del multimillonario Elon Musk, ha experimentado un espectacular aumento en sus acciones desde su salida a bolsa en 2010 hasta el día de hoy.

Sus acciones se han caracterizado por la volatilidad, lo que ha generado dudas acerca de su rentabilidad; Tesla terminó el mes de julio de 2019 con una bajada cercana al 14% en sus acciones para después resurgir con un nuevo impulso en octubre de ése mismo año, aumentando su valor más de un 17%. Si en julio de 2010 el valor de la acción cotizaba a 19,94 dólares, en Febrero de 2020 lo hace a más de 900 dólares, batiendo récords históricos.

Viendo su impactante evolución y ante los rumores de que pronto podría pasar a formar parte del S&P500, podría ser interesante considerar opciones para operar acciones de esta empresa, a pesar de que algunos podrían mostrarse escépticos debido a diversos incidentes sufridos por algunos de los coches fabricados por Tesla (el último el vidrio “irrompible” que finalmente se rompió). 

Para negociar acciones tenemos distintas opciones, puede ser especulando con ellas a través de brókeres online, o invirtiendo en ellas de la manera tradicional en mercados regulados. Si lo hacemos a través de brókeres online esto conllevaría operar con CFDs, lo que implica apalancamiento; financiar la mayor parte de nuestra operación con deuda, crédito que nos presta el bróker y que nos permite abrir operaciones de gran cuantía, requiriéndose de parte del trader solo una porción del total de la operación como garantía, lo que evidentemente conlleva grandes riesgos para el capital del inversor en caso de que la operación se mueva en nuestra contra. Esto se debe a que las ganancias o pérdidas de esta operación de gran cuantía se sumarán o restarán de nuestro pequeño depósito, lo que en caso de perder puede devorarlo y sobrepasarlo rápidamente, por ello, debemos capacitarnos profundamente si no queremos llegar a perder toda nuestra inversión o incluso endeudarnos.

Precisamente Elon Musk ha sido muy perspicaz al comprender que el desarrollo e implantación de los vehículos eléctricos debe evolucionar junto al desarrollo de las energías renovables para no depender del uso de los combustibles fósiles. Es por ello que, en agosto de 2016, se fusionó con Solar City, especializada en energía solar, con la intención de integrar el uso de energía limpia en el proceso de fabricación y mantenimiento (techos solares que cargan las baterías) de sus vehículos.  

A pesar de que no llegase a buen fin por la necesidad de enfocar todos sus recursos en el programa del automóvil eléctrico Model 3, esta maniobra estratégica es consecuente con el objetivo de sostenibilidad del controvertido propietario de Tesla, que consigue encandilar con su carismática personalidad, pues es un ejemplo de empresario de éxito; optimista, enérgico y seguro de sí mismo además de comprometido con lograr la sostenibilidad en las energías renovables. Con algunas de sus iniciativas, como la liberación de sus patentes, proclama su compromiso con el medioambiente, lo que en la situación global actual genera un gran interés en aquellas personas implicadas en evitar o paliar el cambio climático.

Sin duda, tratará de aprovechar y rentabilizar el apoyo gubernamental para evolucionar hacia el uso de las renovables, de hecho, Alemania ya le ha concedido el permiso para instalar su primera planta que espera poder inaugurarse en el 2021. En definitiva, lo que no genera ningún tipo de duda es que “El futuro será sostenible o no será”.

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